Un estudio muestra que los anticuerpos generados por la vacuna de la malaria son determinantes para su efectividad

La avidez de los anticuerpos que genera el organismo contra la malaria es más importante que la cantidad de los mismos para proteger contra la enfermedad.

Vacuna malaria

Un estudio que ha liderado el centro ISGlobal, en colaboración con otros muchos centros de investigación de todo el mundo, ha conseguido demostrar el protagonismo de la proteína CSP de la malaria para que la vacuna contra dicha enfermedad pueda proteger. Y es que, la cantidad y calidad de anticuerpos que se dirijan contra dicha proteína será el marcador que nos diga que grado de efectividad va a tener la vacuna.

Lo habitual cuando se crea una vacuna, es que esta contenga algunos patógenos inactivos contra los que el cuerpo genera anticuerpos. De esta forma el organismo aprende a defenderse y se encuentra preparado cuando llega la enfermedad.  En cambio, en el caso de la vacuna de la malaria, esta protección sólo es parcial y limitada en el tiempo y esto es lo que se ha intentado investigar desde el ISGlobal. Por qué existe esa caducidad y cómo se pueden identificar los marcadores asociados a la protección por la vacuna.

El estudio se centró no sólo en la cantidad de anticuerpos generados, sino en la fuerza con la que actúan.

La vacuna RTS,S contiene un fragmento de la proteína CSP de P. falciparum que va desde la parte central, caracterizada por una serie de repeticiones de aminoácidos (región NANP), hasta un extremo de la misma (C-terminal). En este estudio, los esfuerzos se centraron en analizar no solo la cantidad de anticuerpos contra la región NANP y el extremo C-terminal, sino también la fuerza con la que se unen a su ligando.

Para llevar el estudio a cabo, los investigadores utilizaron muestras de más de 1.000 niñas y niños, vacunados y no vacunados, de entre 5 y 17 meses de edad en una zona de baja transmisión de la enfermedad y dos de alta transmisión.

Avidez de los anticuerpos, más importante que la cantidad.

Al terminar el estudio, los resultados demostraron que la vacunación debe inducir no sólo a un aumento de los anticuerpos sino también a una mejora de su avidez.

“En términos de protección, la avidez de los anticuerpos contra la parte C-terminal es más importante que la cantidad, mientras que para los anticuerpos anti-NANP es más una cuestión de cantidad que de calidad,” explica Carlota Dobaño, miembro del equipo de investigadores del ISGlobal. “Esto indica que la vacuna protegerá mejor a niñas o niños que hayan estado menos expuestos al parásito, por ejemplo aquellos que viven en zonas de baja transmisión”, añade. Los resultados también arrojaron que, si un niño ya ha padecido malaria, será más difícil que la vacuna resulte efectiva.

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