El alzhéimer y la vida en pareja

El alzhéimer modifica la conducta sexual del enfermo pero apenas existen estudios ni protocolos de actuación que traten este aspecto que pueden afectar no solo al paciente, sino también a su pareja.

Alzheimer en pareja

El deterioro de las capacidades cognitivas que conlleva el alzhéimer no afecta solo al lenguaje o la memoria sino que se extiende a los impulsos del  paciente, lo que se traduce en  una disminución de los mecanismos de control. La sexualidad, que suele estar controlada por las normas sociales, la educación y la cultura, se ve también afectada por el daño cognitivo.

En este tema existe un desconocimiento generalizado por pacientes y cuidadores debido a la falta de estudios científicos al respecto, no hay protocolos de actuación que aborden los cambios de las conductas sexuales que por las circunstancias en las que se desarrollan pueden dar lugar a situaciones socialmente conflictivas.

“Una persona con alzhéimer que se desnuda en público, que se realiza tocamientos o que se masturba en un entorno que no es su intimidad genera animadversión y malestar”, detalla la educadora sexual Felicidad Iriarte Romero (educadora sexual). Estos comportamientos se deben a «una disminución del control social y personal que todo el mundo ejerce, más que a una hipersexualidad”, aclara Agüera Ortiz (jefe de sección del Servicio de Psiquiatría en el Hospital 12 de Octubre).

La región cerebral que tiene que ver con el control de la conducta y la adecuación de los hábitos sociales está perdiendo neuronas, con lo que se genera un descontrol. El paciente pierde la capacidad de valorar qué es adecuado y qué no lo es.

El cambio en la conducta sexual no ocurre en todas las personas con alzhéimer sino que depende de las circunstancias específicas de cada cual, es decir, es un cambio que se ve marcado por el tipo de vida sexual que se ha tenido con anterioridad al padecimiento de esta enfermedad degenerativa.

La figura de la pareja

Cualquier modificación en la conducta del paciente de alzhéimer (cambio en el apetito sexual, desinhibición, comportamientos anómalos) repercute en su pareja siendo, en muchos casos, un tema “tabú” que complica el abordaje de la situación.

“Cuando el enfermo es hombre hay mayor problemática, mayor conflictividad y más problemas emocionales en la pareja que cuando la enferma de alzhéimer es mujer”, revela Felicidad Iriarte Romero.

Algunas mujeres perciben el acercamiento sexual de su pareja enferma como una agresión y sufren altos niveles de ansiedad y angustia. “Hay mujeres que se ven avocadas a tener relaciones sexuales no deseadas de manera frecuente. Cuando no hay relaciones con penetración, hay tocamientos continuos», asegura la experta, que destaca que en esta demencia se proyectan todos los estereotipos, prejuicios, falsos mitos, tabúes y creencias erróneas en torno a la sexualidad.

¿Existe tratamiento?

Los cambios de conducta sexual que se pueden producir en las personas con la enfermedad de Alzheimer pueden recibir tratamientos, sobre todo cuando la sexualidad se convierte en algo disruptivo: los pacientes pueden tomar inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS)​ usados como antidepresivos porque el efecto secundario que pueden generar es beneficioso en el control de impulsos, pues disminuyen la libido. Por otra parte, también se han probado tratamientos hormonales para disminuir la sexualidad en casos en los que el descontrol es muy grande, como con pacientes con demencia frototemporal.

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