Un diagnóstico temprano y la derivación al médico rehabilitador son claves para el abordaje de la espasticidad post-ictus

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Reabox 2022: Espasticidad post ictus
XIV edición de REABOX, un encuentro organizado por Allergan, una compañía de AbbVie.

Una identificación temprana y una pronta derivación a la consulta del médico de rehabilitación, junto con un tratamiento adecuado, puede permitir al paciente obtener mejores resultados motores y funcionales y, por ende, mejorar su calidad de vida. Así lo han afirmado los médicos rehabilitadores en la XIV edición de REABOX, un encuentro organizado por Allergan, una compañía de AbbVie, donde se ha analizado el recorrido del paciente con espasticidad desde que sufre el ictus.

La espasticidad es una secuela que puede producirse en pacientes que han sufrido algún tipo de ictus. Este trastorno motor produce problemas de movilidad, dolor y limitación articular; afectando así también a la higiene personal de determinadas partes del cuerpo, a la capacidad para vestirse, y a la percepción personal de la imagen corporal. La espasticidad influye y limita todas las actividades de la vida diaria del paciente, su autonomía y, por tanto, su calidad de vida.

En España el 40% de las personas que sufren un ictus presentan algún grado de espasticidad, esto quiere decir que, cada año, 48.000 españoles experimentan por primera vez rigidez o tensión en sus músculos.

Una identificación temprana le permite al paciente acceder a un adecuado tratamiento para reducir los síntomas o evitar las secuelas del ictus

Con respecto al diagnóstico de este trastorno, el doctor Javier Juan García, jefe de servicio de Medicina Física y Rehabilitación en el Área Sanitaria de Vigo, fundador de la Sociedad Española de Neurorrehabilitación y coordinador de REABOX 2022 ha comentado que la espasticidad se diagnostica a través de una correcta exploración neurológica y de la realización de otras pruebas que complementan la toma de decisiones sobre qué músculos se deben abordar con tratamientos que impidan la liberación de acetilcolina, y por tanto, la contracción muscular, produciendo una relación del músculo que facilite el movimiento activo y pasivo, pudiendo mejorar la función física del paciente con espasticidad.

El médico rehabilitador es un agente indispensable para el paciente con espasticidad

Durante la fase aguda de la lesión, todos los recursos se dirigen al diagnóstico neurológico y por imagen de la causa lesional, así como al tratamiento. En ese momento se comienzan a desarrollar fenómenos derivados del accidente cerebrovascular, como la espasticidad, la falta de control motor, las pérdidas posturales y otras consecuencias sobre el lenguaje. Todas estas pérdidas constituyen “el objeto principal de la medicina de rehabilitación, que persigue la recuperación de las funciones humanas perdidas o dañadas”, así lo ha comentado el doctor José María Climent, jefe de Servicio de Rehabilitación del Hospital General Universitario Dr. Balmis de Alicante y uno de los coordinadores de REABOX.

Por esta razón, los especialistas han destacado la necesidad de una pronta derivación del paciente al médico rehabilitador para poder determinar un correcto tratamiento. El Dr. Climent afirma que, “El médico rehabilitador ha recibido una formación reglada y específica para afrontar las consecuencias de la espasticidad sobre la función humana y realiza valoraciones precisas y detalladas para establecer el mejor tratamiento posible y mejorar la calidad de vida del paciente”.

Por otro lado, favorecer la vida independiente del paciente con espasticidad no es solo responsabilidad del médico. “El cuidador y los familiares tienen una importancia crucial en el acompañamiento y los cuidados, y son una fuente inestimable de información sobre las necesidades de los pacientes, su situación cotidiana, su modo de vida y sus requerimientos durante las fases más evolucionadas de esta patología”, ha concluido el doctor Climent.

La Estrategia en Ictus del Sistema de Salud Nacional

La Estrategia en Ictus del Sistema de Salud Nacional contempla actualmente la prevención y la atención precoz del ictus, además de fijar objetivos asistenciales para el seguimiento del paciente. Es por ello que, según el doctor Climent, la mayoría de los pacientes que sufren este tipo de lesiones son atendidos en la primera o primeras semanas tras el evento lesional.

La usual gravedad de las lesiones agudas obliga a que sean tratadas en el ámbito hospitalario y, por tanto, “convenientemente derivadas a los servicios de rehabilitación desde las diferentes unidades”. En cambio, en una situación de cronicidad, el doctor Climent ha señalado que es posible atender a los pacientes cuando se presenta una nueva circunstancia que acredite una nueva intervención desde la rehabilitación. En este caso, los médicos de familia aportan su conocimiento y su capacidad para realizar las derivaciones necesarias.  

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