La ciencia rechaza los estereotipos de género

¿Hay alguna diferencia entre lo innato y lo adquirido para hombres y mujeres? ¿los hombres son aventureros y las mujeres son más sensibles? Cordelia Fine Psicóloga y catedrática de historia y filosofía de la ciencia se opone a estos estereotipos y defiende que los roles sociales son meros convencionalismos.

estereotipo

¿Qué es la Testosterona rex?

Testosterona Rex es el término que acuña la psicóloga británica Cordelina Fine para aglutinar las creencias según las cuales la evolución ha favorecido que los machos sean más competitivos y arriesgados, pues sus cerebros están dirigidos por la testosterona.

Actualmente, el área de la psicología que estudia el género ya no concibe los sexos como dos extremos sino que entienden que no se puede clasificar a la gente de manera bidimensional, pues cualquier individuo puede tener características masculinas y femeninas.

Durante años se han venido distinguiendo dos tipos de cerebro; el de los hombres, el sistemático, y el de las mujeres, el empático. Esta clasificación está condicionada por los estereotipos de sexo y género humano, pero realmente, saber el sexo de una persona no permite predecir cómo será la misma.

Está claro que hay diferencias entre cerebros según su sexo biológico, pero estas diferencias no se acumulan creando dos categorías, un cerebro masculino y otro femenino; ni siquiera para crear un espectro continuo desde la masculinidad hasta la feminidad.

¿Puede reflejarse las diferencias biológicas del cerebro de hombres y mujeres en el comportamiento?

En cierto sentido sí, pero la base neural del comportamiento es tan complicada que hasta para un neurocientífico resulta difícil establecer esa relación entre las diferencias sexuales en el cerebro y el comportamiento.

Más allá de que haya diferencias por sexo en el cerebro o que estas tengan implicaciones para el comportamiento, debemos ser muy cautos al sugerir qué significan. Es muy tentador dibujar estereotipos de género para rellenar ese hueco en nuestro conocimiento científico.

Las diferencias sexuales son “importantes”, pero  los neurocientíficos deberían dedicar más atención a la interpretación indebida de sus resultados, teniendo en cuenta la fascinación del público general por estos temas, que convirtieron en un best seller el famoso libro Los hombres son de Marte y las mujeres de Venus. No hay que olvidar, además, el impacto de estos hallazgos sobre la educación, la igualdad laboral y la salud mental.

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