Cerca de 2 millones de españoles sufren intolerancias alimentarias

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Las alergias alimentarias se conocen desde hace mucho tiempo. Sin embargo, las intolerancias alimentarias son menos conocidas, ya que sus manifestaciones son más tardías y menos evidentes que las alergias. “No se diagnostican o se confunden con otras patologías, o simplemente no se tienen en cuenta, se convive con ellas y con todas sus consecuencias patológicas”. Son palabras de la doctora Guadalupe Blay, responsable del Grupo de Trabajo de Endocrinología y Nutrición de la Sociedad Española de Médico Generales y de Familia (SEMG).

Se calcula que unos 2 millones de españoles son alérgicos a algunos alimentos o padecen algún tipo de intolerancia alimentaria. Además, cada años aumenta un 2% el porcentaje de niños afectados. Según la doctora Blay, “la tendencia actual de comer menos verduras, frutas y legumbres, y más alimentos procesados, ricos en grasas y azúcares refinados, ha modificado la flora bacteriana. Esto altera el sistema inmunitario y las defensas, lo que ha influido en la reacción del organismo ante los agentes alérgenos, debido al desequilibrio interno que sufre. No ayuda tampoco el uso frecuente de colorantes, antioxidantes, conservantes, potenciadores del sabor, emulgentes endulzantes, espesantes y agentes aromáticos”.

8 diferencias entre las alergias y las intolerancias alimentarias

Dentro del XXVIII Congreso Nacional de Medicina General y de Familia, que se celebró en Bilbao, se ha traslado a los doctores asistentes la diferenciación entre alergia e intolerancia alimentaria. Serían las siguientes:

  1. En las alergias, los síntomas son inmediatos, mientras que en las intolerancias, tardan más en aparecer.
  2. Las alergias dan positivo en los test cutáneos, las intolerancias alimentarias no.
  3. En las alergias hay pocos alimentos involucrados y, en las intolerancias, muchos.
  4. Solo las trazas del alimento ya desencadenan reacciones alérgicas, mientras que para sufrir las consecuencias de las intolerancias, hace falta ingerir mucha cantidad de ese alimento.
  5. Las alergias producen reacciones principalmente en la en piel y en las mucosas, y las intolerancias, en los tejidos.
  6. Las alergias son más frecuentes en niños, y las intolerancias, en adultos.
  7. En las alergias se indican tratamientos sencillos en los que se elimina el alimento causante de la reacción. En las intolerancias, la dieta es más difícil de configurar.
  8. Los alimentos que provocan alergia no se pueden volver a tomar nunca más. En cambio, el tiempo puede hacer que las intolerancias alimentarias se toleren mejor.

Diagnóstico y síntomas de las alergias alimentarias

Según explica la doctora Blay, el diagnóstico de la alergia alimentaria se plantea a dos niveles. En primer lugar está el inmunitario, que es la reacción del propio cuerpo al consumir un determinado alimento. En segundo lugar está el clínico, que consiste en la demostración de la existencia de una reacción adversa a un alimento. “Primero aparece una sospecha, que es cuando una persona presenta síntomas sugestivos de alergia al comer un determinado alimento. Estos síntomas se repiten cada vez que lo come. Ante esa sospecha, se realizan pruebas que pueden ser en la piel o mediante un análisis de sangre para encontrar esa alteración inmunológica”.

Las alergias son explícitas y rápidas en manifestarse. Algunos de los síntomas que se pueden derivar de ellas son:

  • Urticaria.
  • Dificultad para respirar.
  • Rinitis.
  • Conjuntivitis.
  • Vómitos.
  • Diarrea inmediata tras consumir el alimento.

Ocasionalmente, también pueden aparecer reacciones graves, como problemas cardiovasculares, hipotensión y pérdida de conciencia. No obstante, en estos casos suelen ser síntomas de aparición inmediata, muchas veces instantánea, casi siempre antes de transcurrida una hora de la ingestión de los alimentos.

Intolerancia a la lactosa

Mención especial han tenido durante el congreso la intolerancia a los hidratos de carbono, en concreto, la intolerancia a la lactosa. Esta es la incapacidad del organismo para digerir los hidratos de carbono debido a la falta de una o más enzimas intestinales (lactasa). La lactasa es la enzima encargada de desdoblar la lactosa (único disacárido de la leche) en glucosa y galactosa.

Cuando no es metabolizada correctamente, la lactasa llega a la flora intestinal del colon, donde es degradada a hidrógeno y ácido láctico. Así, produce distensión abdominal (meteorismo), dolor y, más tardíamente, diarrea. El diagnóstico se puede sospechar cuando la diarrea crónica o intermitente es ácida.

Según la doctora Blay, la malabsorción de los hidratos de carbono se resuelve eliminando de la dieta aquellos azúcares que no pueden ser absorbidos. Se deben restringir leche y derivados lácteos. En el caso de la intolerancia a la lactosa, la lactosa de la leche puede predigerirse mediante la adición de lactasa preparada comercialmente o utilizando leches sin lactosa. Debemos aportar el calcio necesario en la dieta. Se pueden consumir lácteos fermentados (yogur, quesos, etc.)

Como ejemplo, la responsable del Grupo de Trabajo de Endocrinología y Nutrición de la Sociedad Española de Médico Generales y de Familia ha señalado que la ingesta de 50 gramos de lactosa (equivalente a un litro de leche), causa diarrea, flatulencia y molestias abdominales. Un vaso de leche contiene unos 15 gramos de lactosa, sin embargo, consumir hasta 7 gramos de lactosa por ración, no ocasionas síntomas.

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