Consejos para superar tu adicción al café

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La cafeína es una sustancia perteneciente al grupo de las xantinas que posee propiedades estimulantes. Su consumo moderado puede ser beneficioso debido a sus efectos estimulantes sobre el sistema nervioso central, así como sus propiedades vasodilatadoras y diuréticas. Por el contrario, el abuso  de cafeína puede crear adicción e, incluso, resultar nocivo para la salud.

¿Cómo surge la adicción al café?

La adicción al café o cafeinomanía es aquella provocada por la semilla del café que puede provocar esta dependencia en cuestión de días y que se entiende como un hábito de consumo de café (y otras bebidas con cafeína), del que no podemos prescindir o resulta muy difícil hacerlo por razones de dependencia fisiológica, psicológica y/o física. Esta situación empieza por el consumo moderado como hábito para tener más energía y acaba convirtiéndose en una necesidad.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) no contempla la cafeína en sus listados de sustancias peligrosas de adicción, pero sí refleja la existencia de un trastorno llamado “patrón de consumo continuo de cafeína”. Esta situación presenta una serie de síntomas como el consumo diario o casi y continuado de cafeína y el daño físico o mental que provoca.

Efectos y consecuencias de la adicción al café

El consumo continuado de cafeína tiene distintos efectos en nuestro organismo como la activación del sistema nervioso central ya que se trata de una sustancia psicoestimulante que provoca un aumento en el nivel de alerta y una reducción de la sensación de cansancio. Además, influye en los ciclos de sueño y puede provocar insomnio.

Al ser una sustancia adictiva actúa sobre el sistema cerebral de recompensa y puede provocar tolerancia, haciendo que necesites dosis más elevadas para notar los efectos. También puede producir molestias gastrointestinales y es un factor de riesgo en la infertilidad.

La cafeína puede provocar síntomas depresivos, ansiosos e irritabilidad, así como aumentar la presión arterial y la frecuencia cardíaca. Por el contrario, mejora levemente la función respiratoria y disminuye el cansancio y la fatiga.

Respecto a las consecuencias, y según la OMS, la cafeína puede provocar numerosas consecuencias en nuestro organismo:

  • Alteraciones cognitivas, perceptivas y de consciencia.
  • Alteraciones comportamentales, afectivas y de coordinación.
  • Inquietud, ansiedad y excitación.
  • Insomnio.
  • Diuresis.
  • Enrojecimiento facial.
  • Molestias gastrointestinales.
  • Espasmos musculares.
  • Agitación psicomotora.
  • Sudor o escalofríos.
  • Náuseas o vómitos.

Por otro lado, como ocurre en otras adicciones, dejar de consumir esta sustancia provoca síndrome de abstinencia y, por tanto, dolor de cabeza, fatiga, ansiedad, estado de ánimo irregular, náuseas o vómitos y dificultades de concentración.

Pautas para superar la adicción al café

Para empezar, lo más importante es tomar la decisión de reducir el consumo de café. Una vez lo hayas hecho es importante analizar cómo es tu adicción y qué magnitud tiene. Deberás anotar número y tipo de cafés al día, cantidad, situación en que lo consumes, horarios, y valorar la necesidad y el grado de placer de cada uno de ellos.

Una vez tengas todo esto es importante que te plantees tus objetivos pero que sean realistas. Es preferible ir fijando objetivos pequeños en los que vayas reduciendo el consumo progresivamente. Además, cada vez que consigas un objetivo, es importante que busques recompensas.

Para lograr tus objetivos es importante reducir el consumo, eliminando los cafés menos necesarios o sustituyéndolos por cafés descafeinados. Otra opción es sustituirlos por bebidas libres de cafeína en tus encuentros sociales. También puede ayudarte eliminar los estímulos asociados a esta práctica.

Poco a poco deberás ir reduciendo el consumo para eliminarlo definitivamente y así evitar lo máximo posible las recaídas.

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