DHA y Omega 3: ¿beneficiosos para la salud?

DHA y Omega 3

Los Omega 3 son una familia de ácidos grasos que tienen propiedades que ayudan a mantener los niveles de colesterol. Uno de los «individuos» de ese grupo es el DHA (ácido docosahexaenoico) que se encuentra en el aceite de pescado y algunas algas y ayuda a prevenir diferentes enfermedades.

¿Para qué sirven?

El DHA y el Omega 3 son aliados contra las enfermedades cardiovasculares y la obesidad, entre otras. Además ayudan en el crecimiento y reparación de las células y son imprescindibles durante el embarazo y la lactancia.

El perfecto equilibrio está entre los ácidos omega 3 y omega 6. Ambas son grasas que el cuerpo necesita, pero que no es capaz de generar, por lo que necesitamos ingerirlo a través de los alimentos.

¿Qué alimentos contienen DHA y Omega 3?

El DHA Omega 3 se encuentra en pescados azules, como el salmón, las sardinas, anchoas y el atún. También lo contienen vegetales como las semillas de lino, el cáñamo, la chía y algunos frutos secos como las nueces.

Además de estos alimentos donde el Omega 3 está incorporado de manera natural, también podemos tomarlo en suplementos, aceites vegetales o incorporado de manera artificial en diferentes alimentos como el yogur, la leche, etc.

Beneficios de tomar DHA y Omega 3 durante el embarazo

Es muy recomendable consumir DHA y Omega 3 durante el embarazo, ya que tiene función anti-inflamatoria y antioxidante.  Se recomienda tomar entre 2 y 2,5 gramos por día durante el tercer trimestre del embarazo y el periodo de lactancia. Además de esto, proporciona numerosos beneficios:

  • Reducen el riesgo de partos prematuros.
  • Hacen que el bebé sea más fuerte durante sus primeros meses.
  • Reducen riesgos de enfermedades durante el embarazo.
  • Favorece a una buena formación del cerebro del bebé.

El pescado y el marisco son los alimentos donde más encontramos Omega 3. No obstante, en el embarazo no se recomienda tomar más de tres raciones de pescado a la semana por su elevado contenido en mercurio, que puede resultar perjudicial para el feto. De ahí, que en estos casos sea más conveniente potenciarlo a través del consumo de vegetales o incorporarlo de manera artificial a otros alimentos como el yogur.

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