¿En qué consiste el Síndrome del Comedor Selectivo?

El Síndrome del Comedor Selectivo puede tener implicaciones significativas para la salud y el bienestar de las personas que lo experimentan.

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Síndrome del Comedor Selectivo

El Síndrome del Comedor Selectivo (SCS) es un trastorno alimentario que afecta a niños y adultos por igual, caracterizado por la restricción en la variedad de alimentos que se consumen. Quienes padecen este síndrome muestran una preferencia extrema por ciertos alimentos, rechazando otros debido a sus propiedades sensoriales como sabor, textura, olor o color. Aunque puede parecer una simple preferencia, el SCS puede tener implicaciones significativas para la salud y el bienestar de las personas que lo experimentan.

¿Cómo se manifiesta el Síndrome del Comedor Selectivo?

Las personas con SCS a menudo evitan categorías enteras de alimentos, como frutas, verduras o proteínas. En su lugar, tienden a centrarse en alimentos con sabores y texturas específicas que les resultan más cómodos. Esto puede llevar a una dieta desequilibrada y pobre en nutrientes esenciales, lo que a su vez puede resultar en deficiencias nutricionales y problemas de salud a largo plazo.

Este síndrome puede manifestarse desde la infancia temprana, cuando los niños comienzan a introducir alimentos sólidos en su dieta. Los padres pueden notar que su hijo muestra resistencia a probar nuevos alimentos o se siente incómodo al hacerlo. En algunos casos, los niños con Síndrome del Comedor Selectivo pueden incluso experimentar aversiones extremas a ciertos alimentos, llegando al punto de experimentar ansiedad, náuseas al intentar consumirlos o incluso un TCA.

Causas y tratamiento del SCS

Las causas exactas del SCS no están completamente claras, pero se cree que una combinación de factores genéticos, sensoriales, emocionales y ambientales podría contribuir a su desarrollo. Los niños con SCS a menudo tienen una sensibilidad sensorial aumentada, lo que significa que son más conscientes de las propiedades sensoriales de los alimentos. Además, las experiencias negativas en torno a la comida, como la presión para comer ciertos alimentos, pueden aumentar el riesgo de desarrollar este síndrome.

El abordaje del Síndrome del Comedor Selectivo puede ser multidisciplinario y debe adaptarse a las necesidades individuales de cada persona. En muchos casos, la terapia conductual es una estrategia efectiva para ayudar a las personas a ampliar su variedad de alimentos aceptados. Esto puede implicar la exposición gradual a nuevos alimentos, el uso de recompensas y la creación de un entorno alimentario positivo y sin presiones.

¿Cómo prevenir el Síndrome del Comedor Selectivo?

La intervención temprana es fundamental, especialmente en niños, ya que las preferencias alimentarias pueden volverse más arraigadas con el tiempo. En algunos casos más severos, puede ser necesario trabajar con un equipo médico que incluya a un dietista, un terapeuta ocupacional y un psicólogo.

Es fundamental establecer un patrón familiar que incluya directrices alimentarias como mantener horarios regulares, implementar normas en la mesa, compartir comidas en conjunto y permanecer en la mesa hasta que todos hayan finalizado. De esta manera, además de cultivar un ambiente positivo en torno a la comida, se refuerzan límites y establecen reglas que son de gran valor desde la infancia.

Involucra a tus hijos en todas las etapas relacionadas con la alimentación, desde la creación de la lista de la compra, hasta la elaboración. Al familiarizarse con estas tareas, será más sencillo que desarrollen el interés por probar nuevos alimentos e incluso experimentar con platos innovadores.

Por último, fomentar la disposición a probar nuevas cosas, demostrar entusiasmo por lo novedoso y alentarlos a dar al menos un pequeño bocado antes de decidir que no les agrada, son enfoques importantes. La exploración gradual puede conducir a la apertura hacia nuevos sabores y alimentos, incluso si inicialmente tienen dudas.

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