Una infancia rodeada de espacios naturales, clave para una buena salud mental

Cerca de 3.600 personas de cuatro ciudades europeas participan en un estudio sobre el impacto de los espacios verdes y azules en el bienestar mental y la vitalidad física.

entorno natural

Un estudio realizado en cuatro ciudades europeas revela que los adultos que tuvieron más contacto, en su infancia, con espacios naturales gozan en la actualidad de una mejor salud mental en comparación con aquellos que estuvieron menos expuestos a este entorno.

El trabajo, llevado a cabo por investigadores del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), forma parte del proyecto PHENOTYPE, que se realizó a partir de los datos de cerca de 3.600 personas adultas de Barcelona (España), Doetinchem (Países Bajos), Kaunas (Lituania) y Stoke-on-Trent (Reino Unido).

Para llevar a cabo el análisis, los participantes respondieron un cuestionario sobre la frecuencia de uso de espacios naturales durante la infancia, incluyendo tanto las visitas intencionadas ­­–por ejemplo, salidas a la montaña– como las no intencionadas –como jugar en el jardín de casa–.

Asimismo, los encuestados fueron preguntados sobre la cantidad, uso y satisfacción de espacios naturales alrededor de su vivienda, así como la importancia que le otorgaban en la actualidad a este aspecto. El índice de vegetación alrededor de la vivienda en la vida adulta se estimó a partir de imágenes de satélite.

“En general, los participantes con niveles inferiores de exposición a entornos naturales durante la infancia valoraron con menos importancia los espacios naturales que aquellas con más niveles de exposición”, explica Myriam Preuss, primera autora de la investigación.

A partir de ese punto, un test psicológico evaluó la salud mental de los participantes ­–nivel de nerviosismo y sentimientos de depresión en las últimas cuatro semanas– y la vitalidad –nivel de energía y fatiga–.

Si bien el análisis detectó que las personas adultas que durante la infancia se habían expuesto menos a los espacios naturales mostraban peores resultados en los tests de salud mental, no se encontraron asociaciones entre la exposición durante la infancia y la vitalidad en la edad adulta, ni con en el uso y satisfacción de estos espacios.

Aumentar los espacios naturales en las ciudades

Actualmente, el 73% de la población en Europa vive en áreas urbanas –a menudo con acceso limitado a espacios naturales– y se prevé que este número aumente a más del 80% en 2050.

Sin embargo, hasta ahora, pocos estudios habían explorado el impacto de la exposición a entornos naturales durante la infancia en la salud mental y la vitalidad en la edad adulta.

A este respecto, Wilma Zijlema, investigadora de ISGlobal y coordinadora del estudio, destaca las conclusiones del trabajo realizado, que “muestran la relevancia de la exposición a espacios naturales durante la infancia para el desarrollo de un estado psicológico saludable y una actitud que aprecie la naturaleza en la vida adulta”.

“Es importante conocer qué implicaciones tiene que los niños y niñas crezcan en entornos con oportunidades limitadas de exposición a espacios naturales”, añade Zijlema.

Por su parte, Mark Nieuwenhuijsen,  director de la Iniciativa de Planificación Urbana, Medio Ambiente y Salud de ISGlobal, solicita que mejoren los entornos naturales al aire libre en las ciudades: “Aumentar su número, diseñarlos de manera segura y que inviten a jugar, para que puedan tener un impacto positivo en los niños y niñas de Europa que acostumbran a llevar un estilo de vida basado en espacios interiores”.

En la mayoría de los países, las actividades en la naturaleza no son una parte regular del currículum escolar. “Hacemos una llamada a los responsables políticos para que mejoren la disponibilidad de los espacios naturales al aire libre para la infancia, incluyendo los patios de las escuelas”, concluye Nieuwenhuijsen. 

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