La educación sanitaria está ganando peso como herramienta para abordar desigualdades en salud, especialmente en ámbitos como la salud de la mujer, donde persisten brechas en diagnóstico, prevención y tratamiento. En este contexto, iniciativas que combinan la capilaridad de la red de farmacias, la educación sanitaria estructurada y la perspectiva de género se posicionan como modelos eficaces para mejorar el conocimiento y los hábitos de la población.
Con este enfoque, el Consejo General de Colegios Farmacéuticos, en colaboración con Organon, ha puesto en marcha la campaña “Escuelas de Salud para la Mujer”, en la que participan 150 farmacias comunitarias, distribuidas en 15 comunidades autónomas y ubicadas en municipios de menos de 30.000 habitantes. La iniciativa refuerza el papel del farmacéutico en salud pública, especialmente en tareas de prevención, educación y detección precoz.
El presidente del Consejo General, Jesús Aguilar, ha defendido que la salud pública se construye antes de que aparezca la enfermedad, a través de la prevención, la identificación de riesgos y la educación de la población. En esta línea, ha subrayado que la red de farmacias debe consolidarse como un actor clave no solo en la atención, sino también en la mejora de los determinantes de salud.
Farmacias como eje de salud pública
La iniciativa se desarrolla mediante sesiones de educación sanitaria en las que se abordan cuestiones como la menopausia, las enfermedades cardiovasculares y la osteoporosis, problemas que afectan de forma significativa a la población femenina. Estas sesiones buscan mejorar el conocimiento práctico y fomentar cambios en los hábitos de vida.
Además, la campaña incorpora un sistema de evaluación con dos encuestas que permiten medir el impacto en la adquisición de conocimientos, los cambios de comportamiento y la mejora de la salud percibida. Este enfoque introduce una dimensión de medición que permite valorar el alcance real de la intervención.
El objetivo es alcanzar a unas 5.000 mujeres, una cifra que refleja la capacidad de alcance, la implantación territorial y el potencial de las farmacias para actuar en entornos rurales o de menor tamaño poblacional.
Desigualdades en salud de la mujer
Durante la presentación, la secretaria general del Consejo, Raquel Martínez, ha destacado que las mujeres presentan una mayor esperanza de vida, pero también una mayor prevalencia de enfermedades crónicas, que afecta al 70 % de la población femenina. Sin embargo, solo el 20% de la investigación se centra en ellas.
Asimismo, ha señalado que el 79% de las personas con osteoporosis son mujeres y que el 50% abandona el tratamiento en el primer año, lo que evidencia la necesidad de reforzar la adherencia terapéutica, la educación sanitaria y la concienciación social.
En el ámbito cardiovascular, la situación también resulta relevante, ya que cada ocho minutos fallece una mujer por estas patologías, lo que refuerza la importancia de abordarlas desde una perspectiva de género, con mayor prevención y detección precoz.
Colaboración con la industria farmacéutica
Desde la industria, el director general de Organon, Juan Vera, ha destacado que la colaboración con el Consejo General permite amplificar el impacto de estas campañas gracias a la implicación directa de los farmacéuticos. En este sentido, ha señalado que este tipo de iniciativas facilita la detección precoz, la identificación de riesgos y la actuación temprana.
La campaña se enmarca en una estrategia orientada a mejorar la salud integral de la mujer, reforzar la equidad en salud y avanzar hacia una atención más adaptada a las diferencias biológicas y sociales. En este sentido, “Escuelas de Salud para la Mujer” da continuidad a la campaña iniciada en 2024 por el Consejo General y Organon, centrada en visibilizar las diferencias en salud por sexo y género. Esta evolución refleja una apuesta por la educación sanitaria, la divulgación estructurada y la participación del farmacéutico como agente activo.
En aquella campaña se desarrollaron materiales divulgativos, videoconsejos y guías que abordaban hasta 16 situaciones con diferencias entre hombres y mujeres. Ahora, el enfoque se traslada al entorno comunitario con un modelo centrado en la interacción directa, la educación práctica y la generación de impacto medible en salud.
