Ignacio López, Fenin: «La formación y la regulación tienen que ir al mismo ritmo que la innovación»

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Fenin IA

La inteligencia artificial ya ha entrado en la sanidad española, pero su adopción avanza entre la confianza regulatoria y la incertidumbre profesional. Los profesionales sanitarios y directivos confían de forma clara en las herramientas de IA cuando cuentan con Marcado CE, pero solo el 22% de profesionales sabe si la IA utilizada en su servicio cuenta con la certificación adecuada. Así lo revela la encuesta Uso de la IA en la atención sanitaria, impulsada por Fenin junto a la Sociedad Española de Radiología Médica, la Sociedad Española de Cardiología y la Sociedad Española de Directivos de la Salud.

Según el estudio, realizado entre 216 profesionales sanitarios y directivos, las herramientas de IA con Marcado CE obtienen una puntuación media de confianza de 7,4 sobre 10. En cambio, las soluciones sin certificar caen hasta el 3,1. La diferencia confirma que la certificación se ha convertido en un elemento decisivo para aceptar el uso de algoritmos en el entorno clínico.

“Es muy importante comprobar cómo la gran mayoría de los profesionales y directivos sanitarios entienden el valor de la regulación sanitaria. El Marcado CE permite adoptar soluciones de inteligencia artificial de forma segura al Sistema Nacional de Salud. Este estudio nos confirma cómo los profesionales se sienten seguros cuando utilizan algoritmos certificados y legalmente habilitados para su uso. No obstante, desde Fenin seguiremos trabajando de forma coordinada con las administraciones sanitarias para que todos los profesionales se aseguren que únicamente se usan los algoritmos que cumplan la regulación”, comenta Pablo Crespo, secretario general de Fenin.

La formación, el gran reto pendiente

La encuesta también refleja una contradicción: aunque el 71% de los profesionales utiliza herramientas de IA en su vida cotidiana, la mayoría no se siente preparada para aplicarlas en la práctica clínica. De hecho, el 87% considera que no cuenta con la formación suficiente para hacer un uso responsable y eficiente de estas soluciones en el entorno sanitario.

El desconocimiento alcanza también al marco regulatorio. Solo el 38% declara conocer las implicaciones del Reglamento de Productos Sanitarios aplicado a la tecnología sanitaria con IA. Además, aunque el 74% identifica el Marcado CE como garantía de seguridad, apenas el 22% sabe si los equipos con IA que utiliza en su servicio están certificados.

“La formación es clave para el despliegue de la IA en el ámbito sanitario. Debemos trabajar para agilizar la incorporación de estas nuevas tecnologías, pero debemos hacerlo garantizando un uso responsable y la capacitación de los profesionales. La formación y la regulación tienen que ir al mismo ritmo que la innovación”, declara Ignacio López, presidente del sector de Salud Digital de Fenin.

Usos y retos en la implementación de la IA

El diagnóstico por imagen es, por ahora, el área donde la IA tiene mayor implantación, con un 40% de profesionales que ya la utiliza. En especialidades como cardiología y radiología, su potencial empieza a ser tangible, aunque los expertos insisten en que el salto hacia un uso rutinario debe hacerse con garantías clínicas, regulatorias y organizativas. Desde la Sociedad Española de Cardiología, el Dr. Carlos Escobar Cervantes señala que “la cardiología es una de las especialidades donde la inteligencia artificial ya está demostrando un impacto clínico tangible, especialmente en la estratificación de riesgo, el diagnóstico por imagen y la optimización de procesos asistenciales. Pero para que esta transformación sea segura y sostenible, es imprescindible que los algoritmos utilizados cumplan con la regulación vigente y cuenten con el Marcado CE”.

En la misma línea, el Dr. Ángel Morales Lezama, jefe clínico del Servicio de Radiología en el Hospital Universitario Donostia y miembro de SERAM, advierte de que “para que la IA transforme de verdad la práctica clínica en radiología, necesitamos seguridad jurídica, cumplimiento normativo, fiabilidad, implantación integrada en flujo de trabajo del radiólogo, gobernanza clara de datos, responsables explícitos y validación clínica local”.

También desde la gestión sanitaria se apunta a la necesidad de un liderazgo profesional en este proceso. José Soto Bonel, presidente de SEDISA, resume el reto al afirmar que “la IA no transformará la sanidad por sí sola. La transformarán los profesionales y directivos capaces de gobernarla con propósito, formación, ética, evidencia y orientación al paciente”.

Los resultados de la encuesta dibujan, en definitiva, un escenario de aceptación prudente. Los sanitarios no rechazan la inteligencia artificial, pero reclaman herramientas certificadas, formación específica y una implantación ordenada que permita pasar de experiencias aisladas a un uso clínico seguro, útil y orientado al paciente.

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