Lupus eritematoso sistémico: síntomas, diagnóstico y por qué afecta más a mujeres

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Lupus eritematoso sistémico: síntomas, diagnóstico y por qué afecta más a mujere — Foto de Brooke Lark en Unsplash

El lupus eritematoso sistémico (LES) es una de las enfermedades autoinmunes más complejas que existen. A diferencia de otras patologías con un origen o localización claros, el lupus puede afectar a múltiples órganos y sistemas a la vez: la piel, las articulaciones, los riñones, el corazón, los pulmones y el sistema nervioso, entre otros. Esta capacidad de manifestarse de formas tan distintas en cada persona es precisamente lo que convierte su diagnóstico en un proceso largo y, en ocasiones, frustrante para quienes lo padecen.

Se trata de una enfermedad crónica, lo que significa que no tiene cura definitiva, pero sí puede controlarse con el tratamiento adecuado. Los periodos de actividad de la enfermedad, conocidos como brotes, se alternan con fases de remisión en las que los síntomas disminuyen o desaparecen. Comprender cómo funciona el lupus es el primer paso para reconocerlo y buscar atención médica a tiempo.

¿Cuáles son los síntomas del lupus?

Uno de los grandes desafíos del lupus es que sus síntomas son muy heterogéneos y pueden imitar a los de otras enfermedades, lo que retrasa el diagnóstico una media de varios años desde la aparición de los primeros signos. Entre las manifestaciones más frecuentes se encuentran el cansancio intenso y persistente, el dolor e inflamación en las articulaciones, la fiebre sin causa aparente y las erupciones cutáneas.

La más característica de estas erupciones es el llamado eritema en mariposa: una rojez que aparece en las mejillas y el puente de la nariz con una forma que recuerda a las alas de una mariposa. Sin embargo, no todas las personas con lupus la desarrollan. Otros síntomas habituales incluyen la sensibilidad extrema a la luz solar (fotosensibilidad), la caída del cabello, las úlceras en la boca, el fenómeno de Raynaud (cambios de color en los dedos ante el frío o el estrés) y problemas renales que pueden manifestarse como hinchazón en las piernas o alteraciones en la orina.

La afectación renal, conocida como nefritis lúpica, es una de las complicaciones más graves y requiere seguimiento estrecho. Del mismo modo, el lupus puede provocar inflamación en la membrana que rodea el corazón (pericarditis) o los pulmones (pleuritis), generando dolor torácico y dificultad para respirar.

¿Por qué el lupus afecta principalmente a mujeres?

El lupus eritematoso sistémico afecta de forma desproporcionada a las mujeres: se estima que entre el 85 y el 90 % de los casos se diagnostican en mujeres, y la mayoría de ellas en edad fértil, entre los 15 y los 45 años. Esta diferencia tan marcada entre sexos apunta a un papel relevante de las hormonas sexuales, en particular los estrógenos, en la regulación del sistema inmunitario.

Los estrógenos parecen modular la respuesta inmunitaria de una manera que, en personas con predisposición genética, puede favorecer la aparición de enfermedades autoinmunes. Esto explicaría también por qué los síntomas del lupus pueden empeorar durante el embarazo o en determinadas fases del ciclo menstrual. No obstante, los hombres, los niños y las personas mayores también pueden desarrollar lupus, aunque con menor frecuencia.

La predisposición genética es otro factor clave: tener familiares de primer grado con lupus u otras enfermedades autoinmunes aumenta el riesgo de padecerlo. Factores ambientales como la exposición solar intensa, ciertas infecciones víricas, el tabaquismo y algunos medicamentos también se han identificado como posibles desencadenantes en personas susceptibles.

¿Cómo se diagnostica el lupus?

No existe una única prueba que confirme el lupus. El diagnóstico se basa en la combinación de síntomas clínicos, exploración física y resultados de laboratorio. Entre los análisis más relevantes se encuentra la detección de anticuerpos antinucleares (ANA), presentes en la gran mayoría de personas con lupus, aunque también pueden aparecer en otras enfermedades o incluso en personas sanas. Por ello, se complementa con pruebas más específicas, como los anticuerpos anti-ADN de doble cadena (anti-dsDNA) y los anti-Sm.

El reumatólogo es el especialista de referencia para el diagnóstico y seguimiento del lupus, aunque dado que la enfermedad puede afectar a múltiples órganos, el abordaje suele ser multidisciplinar, con la participación de nefrólogos, dermatólogos, cardiólogos u otros especialistas según las manifestaciones de cada paciente.

Las sociedades científicas internacionales han desarrollado criterios de clasificación del lupus que ayudan a los médicos a establecer el diagnóstico de forma sistemática, aunque siempre debe individualizarse según cada caso clínico.

 


Aviso: Este contenido tiene fines exclusivamente informativos y divulgativos.
No sustituye al consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional.
Consulta siempre con un profesional sanitario ante cualquier duda sobre
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