Europa ya no es ajena a las enfermedades que durante décadas se asociaron exclusivamente a regiones tropicales. El mosquito tigre (Aedes albopictus), capaz de transmitir el dengue, el chikungunya y el virus del Zika, cuenta hoy con poblaciones estables en 13 países de Europa, entre ellos España, Italia, Francia, Grecia y Portugal. A esto se suma la presencia del mosquito Culex pipiens, especie autóctona europea responsable de la transmisión del virus del Nilo Occidental.
Este cambio no es casual. Según el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC), el cambio climático está creando condiciones ambientales más favorables para el establecimiento y la expansión de las poblaciones de mosquitos en zonas que antes no se veían afectadas. El aumento de las temperaturas, la mayor humedad y los inviernos más suaves prolongan las temporadas de actividad de estos insectos y amplían su área de distribución geográfica hacia el norte, el este y el oeste del continente.
Dengue, Nilo Occidental y chikungunya: la situación en la UE
El dengue es la enfermedad transmitida por mosquitos que más ha crecido en Europa en los últimos años. En 2023, se notificaron 130 casos de dengue adquiridos localmente en la UE/EEE, frente a los 71 registrados en 2022. Esta cifra contrasta llamativamente con el periodo 2010-2021, en el que el total acumulado de casos autóctonos fue de apenas 73 en once años. Los casos importados también han aumentado de forma muy significativa: de 1.572 en 2022 a más de 4.900 en 2023, la cifra más alta desde que comenzó la vigilancia a nivel europeo en 2008, según datos del ECDC.
En cuanto a los brotes locales, el pico se alcanzó en 2023, con 8 brotes en Francia, 4 en Italia y 2 en España. Desde 2010, cuando se registró el primer brote reciente de dengue en Europa, se han producido 48 brotes de esta enfermedad en el continente.
El virus del Nilo Occidental presenta una dinámica diferente pero igualmente relevante. En 2023, los países de la UE/EEE notificaron 713 casos humanos adquiridos localmente en 123 regiones distintas de nueve países europeos, con 67 fallecidos. Aunque esta cifra es inferior a la de 2022, cuando se registraron 1.133 casos, el número de regiones afectadas en 2023 fue el más alto desde el pico de 2018, lo que indica una amplia circulación geográfica del virus. En España, en 2024 se confirmó un caso humano de infección por virus del Nilo Occidental adquirido localmente en Sevilla con inicio de síntomas a principios de marzo, lo que pone de manifiesto que la transmisión puede producirse muy temprano en el año.
La fiebre chikungunya, también transmitida principalmente por Aedes albopictus, es otra de las enfermedades bajo vigilancia activa en Europa. El ECDC incluye esta enfermedad en sus informes semanales de amenazas sanitarias junto al dengue y al virus del Nilo Occidental, lo que refleja la atención que las autoridades sanitarias europeas prestan a su evolución.
Cómo protegerse: medidas personales y de entorno
Ante esta situación, el ECDC subraya que las medidas de protección personal son esenciales, especialmente en las zonas de Europa con mayor riesgo. Estas medidas, combinadas con el control vectorial y la vigilancia epidemiológica, constituyen la respuesta más eficaz disponible en la actualidad.
Entre las medidas de protección personal recomendadas por el ECDC figuran las siguientes:
– Uso de repelentes de mosquitos: aplicar repelente sobre la piel expuesta, especialmente en las horas de mayor actividad de los mosquitos.
– Ropa protectora: llevar prendas que cubran la mayor parte del cuerpo, como mangas largas y pantalones largos, reduce la superficie de piel expuesta a las picaduras.
– Mosquiteras y barreras físicas: el uso de mosquiteras en camas y mallas en ventanas y puertas limita el acceso de los mosquitos al interior de los hogares.
– Climatización: dormir o descansar en habitaciones con aire acondicionado reduce la exposición a los mosquitos.
– Eliminación de agua estancada: los mosquitos se reproducen en pequeñas acumulaciones de agua. Vaciar regularmente platos de macetas, cubos, bebederos de animales y cualquier recipiente que pueda retener agua en jardines, terrazas o balcones es una medida sencilla pero eficaz para reducir las poblaciones locales de mosquitos.
El ECDC insiste en que para que estas medidas sean ampliamente adoptadas por la población, son esenciales campañas de sensibilización eficaces dirigidas al público general.
Malaria y viajeros: un riesgo que no desaparece
Aunque la malaria fue erradicada de Europa occidental hace décadas como enfermedad endémica, sigue siendo una amenaza para los viajeros que se desplazan a zonas donde la enfermedad es prevalente. El ECDC incluye la malaria en su vigilancia semanal de amenazas sanitarias, lo que refleja la importancia de este riesgo para los residentes europeos que viajan a regiones endémicas de África, Asia o América Latina.
Las personas que planifican viajes a zonas con malaria deben consultar con un profesional sanitario con antelación suficiente para recibir orientación sobre las medidas preventivas disponibles. La protección frente a las picaduras de mosquitos es igualmente relevante en este contexto, ya que el mosquito *Anopheles*, transmisor de la malaria, también pica principalmente durante las horas nocturnas.
El papel del cambio climático y la expansión de los vectores
Uno de los factores que más preocupa a las autoridades sanitarias europeas es la expansión geográfica de los mosquitos vectores. El Aedes albopictus se está desplazando hacia el norte, el este y el oeste de Europa, colonizando territorios donde antes no podía sobrevivir. Además, el Aedes aegypti, vector de la fiebre amarilla, el dengue, el chikungunya y el Zika, se ha establecido recientemente en Chipre, y su potencial de implantación en otras partes de Europa preocupa a los expertos por su elevada capacidad de transmisión de patógenos y su preferencia por picar a humanos.
Andrea Ammon, directora del ECDC, señaló en junio de 2024 que «Europa ya está viendo cómo el cambio climático está creando condiciones más favorables para que los mosquitos invasores se extiendan a zonas que antes no estaban afectadas e infecten a más personas con enfermedades como el dengue». Ammon subrayó también que «el aumento de los viajes internacionales desde países endémicos incrementará el riesgo de casos importados y, inevitablemente, también el riesgo de brotes locales».
El establecimiento de medidas coordinadas de control vectorial es un elemento clave en la lucha contra estas enfermedades. El ECDC señala que se necesitará más investigación para desarrollar herramientas eficaces y respetuosas con el medio ambiente para gestionar las poblaciones de mosquitos.
Vigilancia activa: el sistema europeo de alerta
El ECDC publica semanalmente el Communicable Disease Threats Report*(CDTR), un boletín de vigilancia epidemiológica dirigido a profesionales de la salud pública que incluye actualizaciones sobre el dengue, el virus del Nilo Occidental, el chikungunya, la malaria y otras amenazas infecciosas activas en Europa y el mundo. Los informes de las semanas 33 y 37 de 2025 recogen, entre otras amenazas, actualizaciones sobre estas enfermedades transmitidas por mosquitos, lo que refleja que su seguimiento es continuo a lo largo de
Esta vigilancia activa permite a los países miembros de la UE detectar precozmente tanto los casos importados como los brotes locales, y adoptar medidas de control de forma oportuna. La detección temprana y la respuesta rápida son, según el ECDC, elementos fundamentales para limitar la propagación de estas enfermedades en el territorio europeo.
Aviso: Este contenido tiene fines exclusivamente informativos y divulgativos.
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