El abordaje del mieloma múltiple avanza hacia modelos de atención extrahospitalaria y hacia un escenario en el que los expertos apuntan a una supervivencia en primera línea comparable a la de la población sana de la misma edad. Estos avances han centrado la novena edición de la jornada CaMMbio, organizada por Johnson & Johnson en Madrid.
El encuentro ha reunido a especialistas nacionales para analizar los cambios en el manejo de este cáncer de la sangre, una enfermedad que todavía continúa siendo poco conocida por la población general. Durante la jornada, se ha puesto el foco en la consolidación de los tratamientos en primera línea, así como en el papel de la terapia CAR-T y los anticuerpos biespecíficos en líneas más tempranas.
La Dra. María Victoria Mateos, hematóloga y responsable de la Unidad de Ensayos Clínicos del Hospital Clínico de Salamanca, ha destacado el cambio que se ha producido en el pronóstico de la enfermedad. “El diagnóstico de mieloma múltiple sigue siendo un gran desconocido para la mayoría de las personas y desde las instituciones médicas trabajamos intensamente por darle visibilidad. Sin embargo, lo que podemos trasladar hoy a un paciente recién diagnosticado no tiene nada que ver con lo que podíamos decirle hace apenas una década”.
Terapia CAR-T y anticuerpos biespecíficos en líneas tempranas
La especialista ha explicado que el pronóstico del mieloma múltiple ha cambiado de forma radical en los últimos años. “Antes definíamos el mieloma múltiple como un cáncer de la sangre incurable donde los tratamientos se sucedían hasta que la enfermedad se volvía refractaria a las tres clases de fármacos con los que contábamos: inhibidores de proteasoma, inmunomoduladores y anticuerpos monoclonales anti CD38”.
En este sentido, Mateos ha señalado que actualmente se abre un escenario diferente para los pacientes. “Hoy, el pronóstico ha cambiado de forma radical. Estamos ante una patología potencialmente curable o en la que, cuanto menos, podemos ofrecer un horizonte clínico muy realista: una supervivencia que, en la primera línea de tratamiento, podría ser comparable a su expectativa de vida, teniendo en cuenta la edad a la que se ha diagnosticado la enfermedad”.
La coordinadora científica de la jornada ha atribuido este cambio a la incorporación precoz de terapias innovadoras. “La gran revolución actual es que estas tres familias, inhibidores de proteasoma, inmunomoduladores y anticuerpos monoclonales anti CD38, ya forman parte de la primera línea de tratamiento, permitiéndonos diseñar un tratamiento muy adaptado al estado general del paciente y a sus actividades diarias”.
Durante el simposio CaMMbio, uno de los bloques clave ha sido el balance del primer año de experiencia clínica con una terapia CAR-T disponible en España en la primera recaída de la enfermedad. Según Mateos, todavía no existen datos del registro que el Grupo Español de Mieloma está realizando junto al Grupo Español de Trasplante y de Terapia Celular.
La experta ha señalado que “es posible que veamos un control rápido de la enfermedad y unas tasas de enfermedad mínima residual negativa muy elevadas y rápidas, lo cual impactaría en el control de la enfermedad y en la supervivencia”. Además, ha apuntado a una posible mejora de la calidad de vida por tratarse de un tratamiento de administración única, sin mantenimiento y sin tratamiento continuo.
La jornada también ha abordado las novedades en anticuerpos biespecíficos, tanto en combinación como en monoterapia. Según se ha expuesto en el encuentro, estas opciones amplían el abanico terapéutico a partir de segunda línea y están incrementando la supervivencia libre de progresión y la supervivencia global desde la primera recaída.
Sobre este avance, Mateos ha explicado que “estas nuevas indicaciones de anticuerpos biespecíficos dirigidos contra BCMA y GPRC5D nos van a permitir seleccionar la alternativa idónea para cada individuo, basándonos no solo en la biología de su tumor, sino en el entorno y espacio en el que vive”.
La especialista ha añadido que el movimiento de estas herramientas inmunológicas a fases más tempranas abre un escenario clínico optimista. Según ha señalado, “cabe la posibilidad de que muchos pacientes con mieloma múltiple solo necesiten recibir una o dos líneas de tratamiento a lo largo de toda su vida, asociándose directamente a un incremento histórico de la supervivencia global y del bienestar diario”.
Personalización clínica y atención fuera del hospital
La jornada científica también ha profundizado en los nuevos factores relacionados con la enfermedad y con el estado del paciente que pueden ayudar a personalizar el itinerario terapéutico. Mateos ha defendido la necesidad de caracterizar bien la enfermedad, incluyendo alteraciones citogenéticas y técnicas de imagen sensibles como el PEC-TAC o la resonancia funcional.
Además, la especialista ha subrayado la importancia de incorporar características del propio paciente más allá de la edad cronológica. Entre ellas, ha citado la edad biológica, las comorbilidades, la polifarmacia, el estado nutricional, la actividad física y social, el lugar donde vive y con quién convive.
“Todo esto obviamente va a tener una influencia clara en las opciones de tratamiento que les ofrecemos a los pacientes”, ha explicado Mateos. Esta visión se alinea con una medicina más personalizada, que no solo tiene en cuenta la biología del tumor, sino también el contexto vital de cada paciente.
Durante el simposio también se ha debatido el auge de los modelos de atención extrahospitalaria y la autoadministración por parte del paciente o cuidador en aquellos tratamientos que lo permiten. “La tendencia inequívoca es sacar al paciente del hospital, y por ello hemos debatido el auge de los modelos de atención extrahospitalaria y las distintas alternativas disponibles orientados a acercar los tratamientos al entorno del paciente”, ha señalado la especialista.
En este sentido, Mateos ha recordado que ya existen tratamientos por vía oral y opciones de administración subcutánea que pueden ser administrados en casa por profesionales sanitarios o incluso por los propios pacientes o sus cuidadores. No obstante, también ha advertido de los retos logísticos que puede suponer armonizar estas prácticas de forma generalizada.
“Lo ideal es que consigamos los mismos resultados de eficacia, manteniendo siempre una vía de acceso rápido al hospital en caso de emergencia; pero reduciendo de manera drástica el impacto psicológico y el sentimiento constante de enfermedad”, ha afirmado.
Por último, la jornada ha puesto de relieve la importancia del equipo multidisciplinar en el manejo del mieloma múltiple. Mateos ha destacado que el paciente debe situarse en el centro y que, aunque el hematólogo dirige el tratamiento, otros especialistas como neumólogos, neurólogos, infectólogos, geriatras, traumatólogos o nefrólogos forman parte del abordaje.
“Sin duda, el beneficiado es el paciente, ya que esta implicación de todos los profesionales nos ayuda a elegir las mejores opciones de tratamiento”, ha concluido la especialista.
