Diez entidades sanitarias han presentado el Manifiesto en Defensa de la Salud Vascular para situar estas patologías en la agenda pública. Las enfermedades vasculares causan el 26 % de las muertes en España, con más de 113.000 fallecimientos anuales.
Las organizaciones integradas en la Alianza Estratégica para la Salud Vascular (AESV) trabajan desde octubre en el análisis de estas patologías con el objetivo de reforzar la concienciación de administraciones, profesionales y pacientes sobre su impacto. La iniciativa cuenta con el apoyo de Servier España y reúne a sociedades científicas, organizaciones profesionales y asociaciones de pacientes; entre ellas figuran entidades de cardiología, atención primaria, farmacia, enfermería y representación de pacientes.
La AESV subraya que las enfermedades vasculares, muchas de ellas crónicas y de evolución progresiva, tienen baja visibilidad social. Estas patologías incluyen afecciones cardiovasculares, cerebrovasculares y enfermedad venosa, entre otras.
El representante de la AESV, José Ramón March, afirmó que el objetivo es “conseguir visibilizar esta enfermedad”, y añadió que es necesario “convertirlo en una prioridad para nuestras políticas sanitarias”. March advirtió de la infravaloración de estas patologías y señaló que se registran entre 180 y 200 amputaciones, indicando que esto implica “peores resultados para los pacientes y sus familias” y un elevado coste social.
También planteó la necesidad de anticiparse a estas situaciones y subrayó como claves “la visión transversal y global de la enfermedad” y el trabajo conjunto de las entidades implicadas.
Durante la presentación, expertos advirtieron de retrasos en el diagnóstico y de problemas en la continuidad de los tratamientos. Estas situaciones se traducen en complicaciones, hospitalizaciones evitables y mayor uso de recursos sanitarios.
La representante del Observatorio de la Adherencia Terapéutica, Raquel Varas Doval, señaló que “la adherencia terapéutica es un factor fundamental”. Añadió que debe considerarse “esencial para la eficiencia del sistema”.
Varas Doval indicó que el nivel de visibilización y concienciación “tiene que ser alto”. También subrayó que la coordinación debe producirse “en todos los niveles” ante los riesgos asociados al paciente vascular.
La salud vascular, un problema de primer orden
El manifiesto recoge diez prioridades para impulsar un modelo de atención basado en la coordinación y los resultados. En concreto, plantea situar la salud vascular como prioridad, abordarla como un desafío estructural y reforzar el papel activo del paciente.
Además, propone considerar la adherencia terapéutica como un factor esencial para la eficiencia del sistema y como un indicador de calidad asistencial. También aboga por impulsar una concienciación social e institucional sostenida.
Asimismo, el documento incluye el uso de medicamentos en combinación a dosis fijas y sistemas personalizados de dosificación. Por otro lado, plantea erradicar la inercia diagnóstica y terapéutica y avanzar hacia un modelo asistencial multidisciplinar.
Por último, el manifiesto reclama un compromiso político con la equidad y la eficiencia en el sistema sanitario. El objetivo es mejorar los resultados en salud y reducir el impacto de estas patologías.
La representante de pacientes Maite San Saturnino afirmó que “los pacientes conviven con estas enfermedades sin ser plenamente conscientes del riesgo real”. Además, añadió que es necesario “información clara, seguimiento y un sistema que no deje al paciente solo”.
Asimismo, San Saturnino subrayó la importancia de acompañar al paciente durante todo el proceso asistencial. También indicó que el objetivo es avanzar hacia “modelos integrales y multidisciplinares”.
Por otro lado, el manifiesto plantea reforzar la concienciación social mediante estrategias de comunicación sostenidas. También aboga por modelos asistenciales multidisciplinares y por el uso de herramientas como combinaciones a dosis fijas y sistemas personalizados de dosificación.
En este sentido, el director médico de Servier España, Rubén Marques, señaló que el documento “presenta prioridades claras y necesarias para avanzar en la mejora de la salud vascular”. Además, añadió que “el momento para actuar es ahora” y que un enfoque integral puede “reducir costes y salvar vidas”.
Impacto sanitario y económico
Las entidades alertan del impacto económico de estas enfermedades en el sistema sanitario. Los costes directos e indirectos representan en torno al 0,7 % del PIB y cerca del 9 % del gasto sanitario. El manifiesto concluye con una llamada a reforzar la prevención y la continuidad asistencial, instando a las administraciones a reducir la variabilidad territorial y garantizar estándares homogéneos de atención.
