La Federación Europea de Asociaciones de la Industria Farmacéutica (EFPIA) ha reclamado la adopción de un estándar internacional unificado para evaluar la huella de carbono de los medicamentos, una demanda que considera esencial para avanzar hacia sistemas sanitarios más sostenibles y evitar la proliferación de metodologías incompatibles.
Según la organización, la creciente presión de reguladores, compradores y pacientes por disponer de datos ambientales a nivel de producto ha puesto de manifiesto la falta de armonización en los cálculos actuales.
En la actualidad, no existe un marco común específico para productos farmacéuticos dentro de los métodos internacionales de análisis de ciclo de vida (LCA) o product carbon footprint (PCF), lo que genera grandes diferencias entre compañías y dificulta comparar resultados de forma fiable.
Asimismo, advierte de que esta situación incrementa el riesgo de “greenwashing”, complica la toma de decisiones de compra y provoca duplicidades regulatorias que retrasan el avance hacia prácticas más sostenibles.
PAS 2090: el primer estándar sectorial reconocido
Para responder a este desafío, la industria subraya la importancia del nuevo PAS 2090:2025, un estándar desarrollado por el British Standards Institution (BSI) junto a autoridades sanitarias, expertos académicos y compañías farmacéuticas.
Se trata de la primera guía internacional que establece reglas metodológicas específicas para calcular la huella ambiental de medicamentos en todo su ciclo de vida. El estándar fija requisitos mínimos de calidad de datos, coherencia metodológica y formatos de reporte comparables entre países.
En este sentido, la EFPIA considera que PAS 2090 es actualmente la herramienta más sólida para garantizar resultados consistentes y transparentes, y pide a los reguladores nacionales y europeos que lo adopten como punto de referencia para cualquier normativa que exija evaluaciones ambientales de productos farmacéuticos.
Comparar medicamentos no es tan simple: EFPIA pide “contexto clínico”
No obstante, la federación advierte de que la comparación directa entre medicamentos según su huella de carbono puede llevar a interpretaciones erróneas. Diferencias en la calidad de datos, la complejidad de las cadenas de suministro o el uso clínico real pueden influir significativamente en los resultados.
Por otro lado, insiste en que un medicamento con una huella inicial más alta podría evitar hospitalizaciones o tratamientos más intensivos, generando un impacto ambiental global menor en el sistema de salud.
Por ello, la organización pide que cualquier interpretación de PCF se haga dentro del “care pathway” del paciente, considerando beneficios clínicos y resultados globales y no solo el dato aislado del producto.
En sus recomendaciones finales, EFPIA propone tres prioridades: establecer un marco único internacional, apoyar el uso de PCF como herramienta para identificar áreas con mayor potencial de reducción de emisiones y promover la adopción global de PAS 2090 como el estándar base para huellas ambientales de medicamentos. La federación afirma que solo un enfoque coordinado permitirá avanzar hacia una transición realista y científicamente sólida en sostenibilidad farmacéutica.
