La farmacia hospitalaria se consolida como un pilar clave y estratégico para aportar una visión transversal, integral y personalizada en el tratamiento de los pacientes con IMID. Así se ha puesto de manifiesto en la octava edición de Farmaimpulso IMID, organizada por Johnson & Johnson, que ha reunido en Madrid a más de un centenar de expertos.
En el encuentro se han abordado los principales retos en torno al manejo de estas enfermedades, como el abordaje temprano, el techo terapéutico o el potencial de la inteligencia artificial para su mejor control. En 2017, alrededor de 6-7 de cada 100 personas en España habían tenido al menos una enfermedad inflamatoria inmunomediada conocida, lo que además de afectar a su salud física puede desencadenar estrés emocional y baja autoestima.
“Actualmente disponemos de un abanico terapéutico amplio, con recientes incorporaciones innovadoras y hemos conseguido ser un pilar clave en la toma de decisiones”, ha destacado la Dra. Esther Ramírez Herráiz, del Servicio de Farmacia del Hospital Universitario de La Princesa de Madrid.
El papel del farmacéutico hospitalario en las IMID
“El farmacéutico de hospital participa en la evaluación de la innovación, favorece el acceso equitativo a tratamientos de alto valor, contribuye a la individualización terapéutica y monitoriza resultados en práctica clínica real. Además, puede impulsar modelos asistenciales más eficientes que mejoren la experiencia del paciente y optimicen recursos”, ha apuntado el Dr. Joaquín Borrás Blasco, del Servicio de Farmacia del Hospital de Sagunto en Valencia.
En esta misma línea, la Dra. Ramírez ha señalado que, al ser un servicio central incorporado a los equipos multidisciplinares, colaboran en la toma de decisiones sobre el abordaje terapéutico, proporcionan información a los pacientes, colaboran en la seguridad de los tratamientos e identifican interacciones con su medicación habitual.
A pesar de los avances terapéuticos conseguidos en los últimos años, persisten retos como el abordaje temprano o el techo terapéutico. Según el Dr. Borrás, este concepto hace referencia a la limitación que se observa cuando una proporción relevante de pacientes no alcanza objetivos cada vez más exigentes, como la remisión profunda o el control mantenido de la inflamación.
Superar este techo implica modificar el curso de la enfermedad y avanzar hacia una mayor individualización. También exige incorporar nuevas variables de valor, como la persistencia al tratamiento, porque mantener la respuesta a largo plazo es tan importante como alcanzarla inicialmente.
“Nuestro objetivo debe ser tratar al paciente adecuado con la terapia adecuada y en el momento adecuado. Así, interviniendo precozmente, buscamos controlar la inflamación antes de que aparezcan complicaciones difíciles de revertir”, ha insistido el Dr. Borrás.
Seguimiento personalizado, innovación e inteligencia artificial
Algunas personas pueden presentar más de una IMID de manera simultánea, lo que supone un desafío a la hora de planificar y administrar los tratamientos necesarios. “Estos pacientes suelen necesitar varias terapias inmunosupresoras o biológicas de manera simultánea. Este hecho multiplica el riesgo de interacciones, infecciones o efectos adversos, lo que obliga a realizar un seguimiento muy individualizado”, ha explicado el Dr. Emilio Monte Boquet, del Servicio de Farmacia del Hospital Universitario Politécnico La Fe de Valencia.
El especialista ha añadido que a esto se suma la fragmentación asistencial, ya que distintos especialistas tratan cada enfermedad por separado. En este contexto, ha señalado que el farmacéutico hospitalario puede aportar una visión integral del tratamiento, velar por la seguridad del paciente que recibe las terapias y favorecer su adherencia.
Los expertos han coincidido en señalar la importancia de que la innovación aporte mayor persistencia y control de la inflamación a largo plazo y permita una verdadera adaptación a las necesidades del paciente. “En patologías crónicas como las IMID, no basta con controlar los síntomas, debemos aspirar a modificar la evolución de la enfermedad, prevenir el daño irreversible y mejorar la calidad de vida”, ha insistido el Dr. Borrás.
Por su parte, el Dr. Monte ha señalado a la inteligencia artificial como una herramienta clave para lograr estos objetivos. Según ha explicado, puede ayudar en la estratificación de los pacientes según su riesgo y necesidades, anticipar la respuesta o el fallo a las terapias biológicas, reforzar la seguridad en el seguimiento y personalizar las intervenciones de atención farmacéutica.
El especialista también ha indicado que se está explorando el uso de modelos de lenguaje para apoyar la consulta farmacéutica y la telefarmacia, de forma que el profesional disponga de información estructurada y trazable en el momento de la decisión. No obstante, ha advertido de que la inteligencia artificial no sustituye el criterio farmacéutico, pero sí amplía la capacidad de anticipación y mejora la eficiencia y productividad.
En esta nueva edición de Farmaimpulso IMID se han presentado 45 trabajos científicos centrados en la incorporación de la voz de los pacientes para el seguimiento de su IMID, el valor de la persistencia como éxito del tratamiento y la individualización de tratamientos basada en la farmacocinética.
