La Comunidad de Madrid y Farmaindustria han formalizado un nuevo convenio que consolida la colaboración institucional en materia de promoción farmacéutica dirigida a profesionales sanitarios.
El acuerdo, suscrito por la consejera de Sanidad, Fátima Matute, y el director general de Farmaindustria, Juan Yermo, establece un marco común orientado a reforzar la veracidad, la ética y la transparencia en todas las actividades promocionales.
El documento reconoce el valor del Sistema de Autorregulación de la industria farmacéutica en España, que acumula más de dos décadas de funcionamiento y que ya cuenta con un primer convenio similar firmado con Cataluña en 2023. Este nuevo paso con Madrid consolida un modelo basado en el rigor, el cumplimiento normativo y la supervisión independiente.
Un marco común para reforzar la confianza y la supervisión
El convenio incorpora cláusulas que regulan la confidencialidad, el tratamiento de información sensible y la puesta en marcha de una Comisión de Seguimiento paritaria. Este órgano será el encargado de analizar dudas interpretativas, evaluar el cumplimiento y proponer mejoras que garanticen que la actividad promocional mantiene los estándares éticos exigidos.
Para Matute, “este convenio afianza la colaboración de la Administración pública con la industria farmacéutica, un agente primordial en el sistema de salud. Es un convenio positivo para los profesionales de la sanidad pública madrileña y para sus pacientes”.
Desde Farmaindustria, Juan Yermo subrayó la importancia del Código de Buenas Prácticas, sustentado en seis principios esenciales: confianza, integridad, respeto, legalidad, transparencia y prevención. Según destacó, estos pilares han permitido convertir al sector en una referencia continental en materia de autorregulación y en un ejemplo de colaboración constructiva entre industria y administraciones públicas.
El acuerdo también reconoce el valor estratégico de la colaboración entre profesionales sanitarios y compañías farmacéuticas, tanto en la actualización de conocimientos como en el progreso de la investigación biomédica. En este sentido, Yermo recordó que estas actividades repercuten directamente en la calidad de la práctica clínica y en el desarrollo de mejores herramientas para el tratamiento de los pacientes.
