La realidad del Glifosato

El glifosato es el herbicida más utilizado en la actualidad tanto en agricultura como en jardinería y su función es eliminar las malas hierbas y arbustos. Muestra gran eficacia en cultivos modificados genéticamente y en las aceras de las ciudades.

la realidad del glifosato

El glifosato fue comercializado por primera bajo el nombre de Roundup en los años 70 y su patente perteneció a Monsanto (actualmente perteneciente a Bayer) hasta el año 2000. Su uso masivo comenzó a partir de los años 90 y desde entonces casi 9000 millones de kilogramos de glifosato se han esparcido por todo el mundo.

En 1993 la Agencia de Protección Ambiental en EEUU (EPA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) clasificaron de “baja toxicidad” este tipo de herbicidas. Sin embargo, en 2015 la OMS consideró el herbicida como “probablemente cancerígeno”.

Tras décadas desde su uso, el herbicida fue clasificado en el grupo 2A por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) lo que desató el debate público, pues el veredicto se oponía a la postura de Europa.

Para justificar y autorizar el empleo del pesticida en la UE, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, por sus siglas en inglés) realizó el informe científico más completo hasta la fecha sobre la evaluación del riesgo del glifosato, incluyendo el análisis de la IARC y otros trabajos públicos y de la industria de los últimos 40 años.

La conclusión fue que el glifosato no mostraba “propiedades carcinogénicas ni mutagénicas, y que no tenía efecto tóxico sobre la fertilidad, la reproducción o el desarrollo embrionario”. En diciembre de 2017, la Comisión Europea dio luz verde para seguir utilizándolo por cinco años más.

¿Hubo plagio?

Ante las sospechas que comenzaron a aparecer por la existencia de un posible plagio, un grupo de parlamentarios encargó un análisis detallado a expertos. La concusión fue presentada el pasado mes de enero. Los autores descubrieron que el 72,8% del contenido era plagiado, y por tanto piensan que el informe se debe reconsiderar.

¿Quién tiene razón?

A pesar de que muchos científicos están preocupados, no hay estudios que demuestren que la cantidad de herbicida a niveles ambientales afecte al medio ambiente o a la salud de las personas.

Varios estudios han intentado mostrar cómo las formulaciones comerciales de glifosato podrían estar implicadas en el desarrollo de linfomas no Hodgkin, un cáncer del tejido linfático, o en el mieloma múltiple, un cáncer de la médula ósea. Uno de estos trabajos, publicado en la revista Critical Reviews in Toxicology, revisó 11 estudios sobre ambos tipos de cáncer.

La investigación “no encontró evidencia de asociación entre glifosato y linfomas no Hodgkin”, señalan los autores, liderados por la Universidad de New Mexico en EE UU. En el caso del mieloma múltiple, “los datos fueron demasiado escasos para permitir un juicio causal informado”, añaden los científicos, que no encontraron apoyo en la literatura epidemiológica para una asociación causal entre glifosato y estos cánceres.

Más recientemente, otro trabajo tampoco halló asociación estadística entre cáncer y uso de glifosato. Sin embargo, cuando la exposición al pesticida aumentó, hubo un riesgo mayor de leucemia mieloide aguda, pero los investigadores necesitan mayor investigación para confirmarlo.

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