Los resultados en las cirugías en España continúan avanzando con la innovación tecnológica. Con más de 3,7 millones de intervenciones anuales en 2024, los especialistas coinciden en que la modernización de quirófanos y técnicas no solo transformará el trabajo de los cirujanos, sino también la experiencia y recuperación de los pacientes. Bajo esta premisa, Johnson & Johnson MedTech ha reunido a expertos en el simposio “El aporte de la innovación en cirugía compleja (y no tan compleja)”, celebrado durante la Reunión Nacional de la Asociación Española de Cirujanos.
Los especialistas han puesto en valor la aplicación de tecnología en cirugía, lo que ha llevado a una rápida adopción de plataformas robóticas en nuestro entorno. En concreto, existen opciones de abordaje que podrían facilitar la eficiencia en quirófano y fortalecer la docencia y la formación. “En este sentido, integrar los conceptos de cirugía híbrida, en algunos procedimientos quirúrgicos, de forma estandarizada y enfocada en el momento crítico del procedimiento, como lo es el grapado quirúrgico, podría optimizar la eficiencia en quirófano y fortalecer la formación de los cirujanos” ha destacado la Dra. Inés Aldrey, cirujana del Complejo Hospitalario Universitario de Ourense.
Otro de los desafíos clave abordados fue el control de hemorragias durante y después de cirugías hepáticas, pancreáticas o biliares, procedimientos especialmente delicados debido a la alta vascularización de estas zonas. El objetivo es evitar complicaciones graves y mejorar la supervivencia, especialmente en intervenciones de alto riesgo. En el encuentro, el Dr. Javier Briceño, cirujano del Hospital Universitario Reina Sofía, ha explicado que “la hemorragia es uno de los grandes desafíos de un cirujano y supone un factor crucial para el éxito de una intervención. Por ejemplo, en el caso de una resección hepática asistida por robot nos enfrentamos a una zona altamente vascularizada para la que debemos planificar adecuadamente las zonas a intervenir, así como valorar el uso de hemostáticos tópicos”.
Los avances centrados en la hemostasia quirúrgica permiten reducir la pérdida de sangre, reforzar las suturas y favorecer la cicatrización. Para los pacientes, esto se traduce en intervenciones más seguras, estancias postoperatorias más cortas y menor riesgo de complicaciones.
El cierre de pared abdominal juega también un papel central en la cirugía general y digestiva. En algunos casos, la incidencia de hernia incisional puede llegar a ser del 50%, sobre todo en pacientes de alto riesgo, y la tasa de evisceración es de alrededor del 3%, por lo que es esencial implementar medidas que puedan minimizar estas complicaciones. “Resulta imperativo conocer los materiales y técnicas disponibles -basados en la evidencia científica actual- para conseguir un cierre óptimo de la pared abdominal, con el objetivo último de reducir las complicaciones postoperatorias”, ha explicado el Dr. Zoilo Madrazo, cirujano en el Hospital Universitario de Bellvitge.
Pero los avances tecnológicos por sí solos no basta. La formación y actualización constante de los cirujanos es esencial para asegurar que estas herramientas se apliquen de manera adecuada y eficiente. “El progreso en cirugía requiere no solo tecnología, sino también conocimiento compartido y formación constante. Apostar por la innovación es apostar por preparar a los cirujanos para que sean capaces de aprovechar las nuevas tecnologías que están a su disposición para que cada intervención sea más segura y cada paciente tenga mejores oportunidades de recuperación”, ha afirmado el Dr. Pablo Torres, Medical Affairs Lead MedTech España de Johnson & Johnson.
