William Kaelin, Peter Ratcliffe y Gregg Semenza, premiados con el Nobel de Medicina

Los científicos han avanzado en el descubrimiento sobre cómo las células se adaptan a los cambios en los niveles de oxígeno. Con estos hallazgos, se ha allanado el camino en el desarrollo y diseño de futuras estrategias para combatir enfermedades como la anemia o el cáncer.

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El pasado lunes, 7 de septiembre, arrancó la semana de los Premios Nobel del Instituto Karolinska de Estocolmo (Suecia). Este año, los premiados con el Nobel de Medicina han sido William G. Kaelin Jr, Sir Peter J. Ratcliffe y Gregg L. Semenza por sus descubrimientos sobre cómo las células perciben y se adaptan a la disponibilidad cambiante de oxígeno.

A pesar de que la importancia vital tiene el oxígeno se conoce desde hace siglos, todavía no se ha identificado de manera exacta la forma en la que las células se adaptan a los cambios en los niveles variables de oxígeno.  

Kaelin, Ratcliffe y Semenza han hallado el mecanismo de uno de los procesos adaptativos más esenciales de la vida y han logrado establecer las bases para comprender cómo afectan al metabolismo celular y a la función fisiológica los niveles variables de oxígeno.

El papel del oxígeno

El oxígeno (O2), constituye prácticamente una quinta parte de la atmósfera de nuestro planeta. Además, es esencial para la vida animal, ya que es utilizado por las mitocondrias, presentes en la mayoría de las células animales para convertir los alimentos en energía útil. Durante la evolución, se desarrollaron mecanismos para garantizar un suministro suficiente de oxígeno a los tejidos y las células.

Gracias al trabajo de los premiados, ahora se conoce mucho más sobre cómo los diferentes niveles de oxígeno regulan los procesos fisiológicos fundamentales.

La detección de oxígeno permite a las células adaptar su metabolismo a niveles bajos de oxígeno: por ejemplo, en nuestros músculos durante el ejercicio intenso. Otros ejemplos de procesos adaptativos controlados por la detección de oxígeno incluyen la generación de nuevos vasos sanguíneos y la producción de glóbulos rojos.

La detección de oxígeno es también fundamental para nuestro sistema inmunológico y muchas otras funciones fisiológicas. De hecho, se ha demostrado que es esencial durante el desarrollo fetal para controlar la formación normal de vasos sanguíneos y el desarrollo de la placenta. Asimismo, la detección de oxígeno es determinante para enfermedades como la insuficiencia renal y la anemia, y en la proliferación de células cancerosas y tumores.

Sobre los galardonados

  • William G. Kaelin Jr, nacido en Nueva York (1957), es investigador en el Instituto Médico Howard Hughes desde 1998.  Especializado en medicina interna y oncología, tiene su propio laboratorio en el Instituto del Cáncer Dana-Farber. Desde 2002, ejerce como profesor en la Escuela de Médicina de Harvard.
  • Sir Peter J. Ratcliffe nació en Lancashire, Reino Unido (1954). Es director de Investigación Clínica en el Instituto Francis Crick de Londres y miembro del Instituto de Investigación del Cáncer Ludwig.
  • Gregg L. Semenza, también nacido en Nueva York (1956), ocupa el cargo de director en el Programa de Investigación Vascular en el Instituto de Ingeniería de la Célula Johns Hopkins desde 2003. En 1999, se convirtió en profesor titular de la Universidad John Hopkins, cargo que ejerce en la actualidad.

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