La artritis psoriásica activa (APs) es una enfermedad crónica que afecta las articulaciones, causando dolor, rigidez e inflamación. Para los pacientes que padecen esta afección, controlar el daño articular y los síntomas cutáneos derivados resulta crucial para mejorar la calidad de vida.
En este contexto, los nuevos resultados del estudio fase 3b APEX, de Johnson & Johnson, presentados recientemente en el Congreso de 2025 de la Alianza Europea de Asociaciones de Reumatología (EULAR), han demostrado que TREMFYA® (guselkumab) es el único inhibidor de la IL-23 capaz de frenar significativamente la progresión del daño articular en pacientes con esta enfermedad.
Estudio APEX: resultados clave
En el estudio APEX, uno de los más relevantes en este ámbito, más de 1.000 pacientes con artritis psoriásica activa participaron en un ensayo clínico para evaluar la eficacia de un tratamiento biológico frente a un placebo. Los resultados han sido muy alentadores, mostrando que este tratamiento logró reducir la progresión del daño articular mucho más eficazmente que el placebo, una mejora clave en el tratamiento de esta enfermedad, que puede afectar la movilidad de los pacientes a medida que progresa.
El doctor Philip J. Mease, director de Investigación en Reumatología del Swedish Medical Center y uno de los investigadores del estudio, ha indicado que “en la artritis psoriásica, el daño articular puede empezar en las fases iniciales y progresar rápidamente si no se trata, lo que afecta significativamente a la capacidad del paciente para moverse, trabajar y mantener su independencia”. De ahí la importancia de trabajos como este.
El estudio APEX mostró que más del 60% de los pacientes que recibieron este tratamiento no experimentaron progresión radiográfica del daño articular después de 24 semanas, en comparación con solo el 53% del grupo placebo. Además, el tratamiento mostró una reducción del daño estructural en las articulaciones, lo que es esencial para preservar la función articular y evitar discapacidades a largo plazo.
Mejoría en los síntomas articulares y cutáneos
Además de los beneficios articulares, a lo largo de este estudio se demostró que el tratamiento también demostró mejorías significativas en otro de los aspectos claves de la enfermedad: los síntomas cutáneos. Y es que en la semana 24, más del 70% de los pacientes tratados lograron una mejora notable en la apariencia de la piel, alcanzando una puntuación de piel casi aclarada o completamente aclarada, en comparación con solo el 31% del grupo placebo.
En cuanto a los síntomas articulares, los pacientes tratados con este biológico también experimentaron una mejora significativa en términos de dolor, rigidez y funcionalidad articular, que no es una cuestión menor. Estos resultados no solo ayudan a controlar la enfermedad, sino que también ofrecen una mejora real en la calidad de vida de los pacientes.
Como ha declarado Terence Rooney, vicepresidente y director del área de Reumatología de Johnson & Johnson Innovative Medicine, “con estos resultados del estudio APEX, este fármaco establece un nuevo estándar en la preservación articular, al ser actualmente el único inhibidor de la IL-23 con eficacia demostrada para inhibir significativamente el daño estructural”.
Un paso hacia adelante en el manejo de la artritis psoriásica
El estudio APEX refuerza, por tanto, la importancia de contar con tratamientos eficaces que no solo detengan el daño articular, sino que también ofrezcan una solución integral para los diversos síntomas de la artritis psoriásica.
Con estos nuevos datos, los pacientes con artritis psoriásica activa tienen una opción terapéutica adicional que puede ayudar a conseguir el fin último deseado: detener la progresión del daño articular y lograr un alivio a largo plazo, mejorando su calidad de vida diaria.
