El deporte es un gran aliado para la calidad de vida de los niños con cáncer

Un estudio realizado por distintos instituciones sanitarias españolas demuestra que la práctica de ejercicio aeróbico y de fuerza en los pacientes oncológicos menores de edad mejora su resistencia cardiovascular

Deporte

Por todos es sabido que la práctica diaria de ejercicio físico es una gran ayuda para mantener cuerpo y mente sanos. Sin embargo, este puede ser un aliado especialmente bueno en el tratamiento contra el cáncer. Así lo demuestra un estudio realizado por varias instituciones españolas como el Hospital Niño Jesús, el Hospital 12 de Octubre o las universidades de Alcalá de Henares, Europea de Madrid y Europea Miguel de Cervantes de Valladolid.

Los tratamientos contra el cáncer son muy duros y difíciles de llevar especialmente cuando se trata de niños. Aunque los últimos avances han conseguido que el 80% de los menores de edad a los que se detecta un tumor consigan superar la enfermedad, el proceso para lograrlo provoca un fuerte deterioro en su forma física.

“Muchas veces esto se traduce en una incapacidad para desarrollar actividades de la vida diaria, que redundan en una importante disminución de la calidad de vida”

Tal y como explica Alejandro San Juan, investigador y uno de los coautores de este trabajo, “una disminución de la capacidad respiratoria y mayor debilidad muscular durante y después del tratamiento son algunos de los efectos secundarios más experimentados por los menores con cáncer. Muchas veces esto se traduce en una incapacidad para desarrollar actividades de la vida diaria, que redundan en una importante disminución de la calidad de vida”.

Para los investigadores de este estudio, la situación que viven los pacientes oncológicos no debería ser una excusa para no practicar ejercicio. “Favorecer la práctica de actividad física de diferente intensidad en los pacientes pediátricos con cáncer mejora sus niveles de intensidad cardiorrespiratoria, su fuerza muscular su bienestar y su movilidad”, apunta San Juan. “Así que la pregunta que nos hicimos fue: ¿Y si esa actividad física se fomentase ya desde el mismo momento en que se produce su ingreso hospitalario?”.

Diseño de programas personalizados de entrenamiento para cada paciente

Buscando mejorar la forma física y movilidad funcional de los niños con tumores sólidos, los investigadores diseñaron un programa de ejercicio aeróbico y entrenamiento de fuerza. Tras observar a los grupos de investigación sometidos al programa, concluyeron que los niños que habían llevado a cabo los ejercicios presentaban una mejora de sus niveles de fuerza y resistencia cardiovascular.

“La respuesta al ejercicio fue positiva para la mayor parte de los pacientes. Nuestros resultados demuestran que es necesario tomar conciencia de que la práctica de ejercicio durante la hospitalización es una herramienta terapéutica para los menores. Es necesario diseñar programas personalizados de entrenamiento que permitan mejorar los beneficios que obtienen los pacientes infantiles y adolescentes”, concluye San Juan.

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