La investigación clínica en obesidad se enfrenta a un escenario cada vez más competitivo y complejo, marcado por el aumento del número de moléculas en desarrollo y por mayores exigencias regulatorias y económicas. En este contexto, un informe elaborado por IQVIA subraya la necesidad de replantear el diseño y la ejecución de los ensayos clínicos, situando la experiencia del paciente y su participación activa como elementos centrales para mejorar la captación y la retención en los estudios.
El documento destaca que el avance de nuevos tratamientos, incluidos los agonistas del receptor GLP-1, ha transformado la percepción de la obesidad como una enfermedad tratable, pero también ha intensificado la competencia entre promotores y centros de investigación. Este escenario obliga a desarrollar estrategias más sofisticadas que vayan más allá del producto en investigación y aporten valor añadido a lo largo de todo el recorrido del ensayo.
El impacto emocional y social de la obesidad en los ensayos
El informe pone el foco en el impacto emocional, social y económico que afrontan las personas con obesidad, factores que influyen de forma directa en su decisión de participar y mantenerse en un ensayo clínico. Entre los principales retos identificados se encuentran el estigma, la ansiedad ante el contacto con profesionales sanitarios, el aislamiento y la preocupación por los costes asociados a la participación en estudios.
Según los datos muchas personas con obesidad perciben que sus problemas de salud no siempre son abordados con la suficiente seriedad, lo que refuerza la desconfianza y reduce la motivación para implicarse en la investigación clínica. Esta situación exige una aproximación más empática y personalizada por parte de promotores y centros.
Para hacer frente a estos desafíos, el informe propone la creación de ecosistemas de compromiso centrados en el paciente, que integren el proceso desde el diseño del protocolo hasta la comunicación y el seguimiento durante el estudio. Entre las estrategias señaladas se encuentra la incorporación de la voz del paciente, el uso de patient personas y la adaptación de los canales de comunicación a las distintas realidades de las personas con obesidad.
El documento también destaca el papel de los dietistas-nutricionistas como apoyo clave durante los ensayos, al proporcionar asesoramiento personalizado, acompañamiento emocional y herramientas prácticas que ayudan a mantener la motivación y favorecen la continuidad en el estudio. Estas medidas, junto con el uso de soluciones digitales, permiten reducir la carga percibida por los participantes.
Retos futuros para la investigación en obesidad
De cara al futuro, el informe concluye que el éxito de la investigación en obesidad dependerá de la capacidad del sector para combinar ciencia, empatía y precisión operativa. En un entorno marcado por la diversidad de sistemas sanitarios y contextos culturales, especialmente entre Estados Unidos y Europa, la adaptación regional de las estrategias de captación y apoyo se perfila como un factor determinante.
En este sentido, el informe señala que alinear a promotores, centros y pacientes en torno a un enfoque verdaderamente centrado en la persona permitirá no solo mejorar la eficiencia de los ensayos clínicos, sino también avanzar hacia una investigación en obesidad más inclusiva y sostenible.
