Fimosis: qué es, síntomas y tratamiento

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Cuando los niños son pequeños y visitan el pediatra, una de las revisiones rutinarias que realiza el doctor es comprobar que al retraer el prepucio, el glande quede completamente al descubierto sin ningún problema. Si por el contrario, esto no ocurre y el prepucio es demasiado estrecho para realizar esta acción, estaríamos ante un problema de fimosis.

Pero, a pesar de que la fimosis es más común en los más pequeños, y en la mayoría de los casos, suele corregirse por sí misma con el crecimiento del niño. Esta anomalía que también afecta a los jóvenes y adultos.   

La fimosis puede ser congénita o adquirida, es decir, producirse en otras etapas de la vida. Esta alteración no solo dificultará la correcta higiene del pene y como consecuencia, la aparición de infecciones, sino que en personas adultas, las relaciones sexuales pueden suponer un gran problema.

¿Qué tipos de fimosis existen?

Principalmente, existen dos tipos de fimosis: fisiológica y patológica.

  • Fimosis fisiológica: la fimosis fisiológica es la que aparece desde el nacimiento y es un problema muy común entre los bebés. Sin embargo, suele corregirse con el paso del tiempo, a medida que el prepucio adquiere elasticidad. Si a los 10 años este problema no se ha solucionado, el niño deberá acudir a su pediatra.
  • Fimosis patológica: este tipo de fimosis puede darse a cualquier edad. Normalmente, suele estar causada por una herida o una infección en el pene, por lo que conlleva más gravedad que la fisiológica.

Grados de fimosis

La fimosis puede presentarse, en cada paciente, en diferentes grados, que variarán dependiendo de la estrechez que tenga el prepucio. Éstos pueden ser:

  • Grado 1: la fimosis es puntiforme. En estos casos, el glande no es visible, ya que el prepucio está completamente cerrado y no se puede retraer.
  • Grado 2: la fimosis también es puntiforme, sin embargo, aquí se puede ver el meato urinario, ya que el prepucio se puede retraer mínimamente.
  • Grado 3: el prepucio se retrae hasta la mitad del glande.
  • Grado 4: el prepucio puede retraerse solo hasta la mitad del glande.
  • Grado 5: en esta ocasión, se puede retraer completamente el prepucio, pero produce dolor y se observa un anillo fimótico.

Síntomas

Como hemos hablado anteriormente, el síntoma principal es tener problemas al retraer el prepucio para mostrar el glande completamente. Otras complicaciones que pueden indicar la existencia de fimosis en edades más avanzadas son:

  • Balinitis, es decir, infecciones en el pene, producidas generalmente por no poder realizar una correcta higiene.
  • Dolor durante las relaciones sexuales, debido a que el prepucio se retraiga completamente tras el glande durante la erección.
  • Dolor y dificultad en la micción, que puede ir desde dificultad leve hasta la obstrucción grave.
  • Parafimosis: inflamación del glande debido a un sobreesfuerzo al intentar retraer el prepucio. En estos casos, se considera urgencia médica.
  • Aparición de adherencias: en la unión del prepucio con el glande.

Tratamiento

En el caso de los más pequeños, el abordaje de la fimosis consiste en un tratamiento con corticoides, mediante una crema que se aplica directamente en el prepucio y el glande, al mismo tiempo que se realizan estiramientos manuales de forma suave del prepucio con el objetivo de crear elasticidad o liberar adherencias. Este tratamiento suele durar un mes (4 semanas).

Si pasado este tiempo no se ha solucionado, se deberá volver a un especialista, ya que, probablemente podría ser necesaria una circuncisión o corte del prepucio, una intervención quirúrgica que se realiza una vez pasada la infancia.

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