¿Hay riesgos por tener el colesterol bueno muy alto?

Los niveles de colesterol bueno HDL con un menor riesgo cardiovascular son los que se sitúan en el rango medio del espectro: entre 41 y 60 mg/dL en sangre.

colesterol

La Fundación Española del Corazón (FEC) define el colesterol como “una sustancia grasa natural presente en todas las células del cuerpo humano, que es necesaria para el normal funcionamiento del organismo”, en concreto, ayuda a la formación de los ácidos biliares que ayudan a digerir las grasas, de hormonas sexuales y tiroideas y de vitamina D.

El colesterol es una sustancia que se produce, en mayor medida, en nuestro hígado, aunque también se absorbe de los alimentos. Es importante comprender que este no se disuelve en la sangre, sino que es transportado por unas proteínas –que se llaman lipoproteínas– desde el intestino o el hígado hasta los órganos que lo necesitan.

Según el tipo de lipoproteínas a las que se una el colesterol para “viajar” a través de la sangre lo denominamos comúnmente “bueno” o “malo”:

  • Lipoproteínas de baja densidad (LDL): son las encargadas de transportar nuevo colesterol desde el hígado a las células de nuestro organismo. Al unirse a las LDL, el colesterol se deposita en la pared de las arterias y forma las placas de ateroma, es lo que se llama colesterol “malo” LDL.
  • Lipoproteínas de alta densidad (HDL): transportan el exceso de colesterol de nuevo al hígado, para su almacenamiento o excreción al exterior a través de la bilis. El colesterol que se une a las lipoproteínas HDL es el colesterol “bueno”.

¿Qué nivel de colesterol HDL es el adecuado?

Tradicionalmente, en las guías –como la de la Asociación Americana del Corazón– se explica que el colesterol HDL o colesterol “bueno” disminuye el riesgo de ataque al corazón y al cerebro. Lo que significa que, a diferencia de otros niveles de colesterol, cuanto más elevado sea el colesterol HDL, mejor.

Por tanto, la sugerencia es tratar de aumentar el HDL, al menos, por encima de 40mg/dL, según la siguiente clasificación:

  • Menos de 40 mg/dL en hombres = HDL bajo (mayor riesgo)
  • Menos de 50 mg/dL en mujeres = HDL bajo (mayor riesgo)
  • 40 a 59 mg/dL = cuanto más elevado, mejor
  • 60 mg/dL y superior = HDL elevado (menor riesgo)

No obstante, una investigación publicada a finales de 2017 sugería que niveles muy altos de HDL podrían ser, en realidad, perjudiciales. La investigación los vinculaba con un mayor riesgo de ataque cardíaco, sobre todo en pacientes con problemas cardíacos o que ya presentaban un alto riesgo de desarrollar una enfermedad cardíaca.

En concreto, el estudio concluía que los niveles de HDL con un menor riesgo cardiovascular eran los que se situaban en el rango medio del espectro, esto es, entre 41 y 60 mg/dL en sangre. Al contrario, aumentar el colesterol “bueno” por encima de 60 o disminuirlo por debajo de 41 conduce a un mayor riesgo para la salud, lo que los investigadores denominaron como un” patrón de riesgo en forma de U”.

Factores de riesgo de colesterol LDL elevado

No obstante, los niveles de colesterol “malo” siguen considerándose como los más importantes a vigilar, por aumentar el riesgo de enfermedad cardíaca. Tal como informa la FEC, las personas con niveles de colesterol LDL en sangre de 240 tienen el doble de riesgo de sufrir un infarto de miocardio que aquellas con cifras de 200.

Esto se debe a que las células son incapaces de absorber todo el colesterol que circula por la sangre, depositándose el sobrante en la pared de la arteria y contribuyendo así a su progresivo estrechamiento, originando la arterosclerosis.

Los principales factores que aumentan el riesgo de tener colesterol “malo” están relacionados con el estilo de vida. Una elevada ingesta de grasas saturadas, la falta de ejercicio físico o el tabaquismo son causantes de una subida en los niveles de LDL. También enfermedades como la diabetes o la obesidad, así como la edad, contribuyen a este aumento.

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