La detección precoz del autismo, ahora con inteligencia artificial y realidad virtual

Un nuevo entorno virtual inmersivo ayuda a diagnosticar el trastorno del espectro autista en menos tiempo y sirve como herramienta terapéutica

Detección precoz del autismo

T-ROOM es un sistema de realidad virtual e inteligencia artificial, diseñado por investigadores de la Universitat Politècnica de València (UPV) y los Centros de Desarrollo Cognitivo Red Cenit, para facilitar la detección precoz del autismo y reducir los tiempos de diagnóstico a una hora.

Con esta herramienta se busca recrear en un entorno virtual aquellas situaciones familiares cotidianas durante sesiones de media hora. Allí se estimula la capacidad visual, auditiva y olfativa de los niños con la finalidad de medir su actividad electrodermal –valor de gran interés para el diagnóstico del autismo- a través de una pulsera y unas gafas de Eye Tracking que permiten realizar un seguimiento de la mirada.

T-Room también analiza con cámaras y técnicas de inteligencia artificial los movimientos corporales del niño. De esta forma identifica posibles alteraciones del movimiento (estereotipias) asociadas al Trastorno del Espectro Autista (TEA).

El director del Instituto de Investigación e Innovación en Bioingeniería (I3B) de la UPV, Mariano Alcañiz, indica que T-ROOM es un entorno virtual inmersivo, es decir, una habitación de unas dimensiones determinadas en cuyas paredes se ubica un sistema de proyección que muestra contenidos naturales y reales en 3D”.  

Alcañiz continúa explicando: “En este entorno podemos hacer una estimulación visual, auditiva e incluso olfativa, mientras el terapeuta desde una tablet controla en todo momento cuáles son los estímulos más apropiados y la intensidad a aplicar en cada uno, logrando con ello un elevado grado de personalización de la terapia. El sistema es una alternativa para reducir el tiempo de diagnóstico y sirve a su vez como entorno terapéutico de intervención”.

Aproximación al TEA

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, uno de cada 160 niños tiene TEA. En España se calcula hay más de 450.000 personas que padecen este trastorno, es decir, un caso por cada 100 nacimientos.

El diagnóstico del TEA se realiza por medio de la observación de la conducta del niño. Para ello es necesario conocer cómo es su desarrollo y aplicar una serie de pruebas neuropsicológicas y neurolingüísticas específicas para detectar la presencia de signos y síntomas de autismo, lo que podría tardar unas 15-20 horas.

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