Menos progresión, más control: lo que debe saber sobre el nuevo tratamiento en cáncer de próstata

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Examen médico

La medicina personalizada sigue transformando el tratamiento del cáncer. Una de las últimas novedades llega para los hombres con cáncer de próstata hormonosensible metastásico (CPHSm) que presentan alteraciones genéticas específicas. En concreto, se ha demostrado que una nueva combinación oral puede retrasar la progresión del cáncer y mejorar los síntomas en este grupo de pacientes, marcando un antes y un después en su abordaje.

Este avance se presentó en la Reunión Anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO 2025) y proviene del estudio internacional fase 3 AMPLITUDE. Los resultados muestran que la combinación de dos medicamentos —niraparib y acetato de abiraterona, junto con prednisona— reduce de forma significativa la progresión de la enfermedad en pacientes con mutaciones en genes de reparación del ADN, especialmente BRCA.

¿Quiénes se benefician de este nuevo enfoque?

Aproximadamente el 25% de los hombres con CPHSm presentan mutaciones en genes HRR, implicados en la reparación del ADN. Dentro de este grupo, las alteraciones en BRCA1 y BRCA2 son de las más frecuentes y agresivas. Estas mutaciones hacen que el cáncer avance más rápido y que los pacientes respondan peor a los tratamientos convencionales.

La combinación evaluada en el estudio AMPLITUDE está dirigida justamente a este grupo de pacientes. Gracias a su acción dual —bloqueando tanto la reparación del ADN como la producción de andrógenos—, ofrece una respuesta más eficaz y adaptada al perfil genético del tumor.

Como ha señalado el doctor Charles Drake, vicepresidente y director del área terapéutica de Cáncer de Próstata e Inmunoterapia de Johnson & Johnson Innovative Medicine, «nuestro objetivo con el estudio AMPLITUDE fue determinar cuánto tiempo podían pasar los pacientes sin que su cáncer empeorara. Lo que hemos observado es que la combinación de niraparib, acetato de abiraterona y prednisona está logrando precisamente eso, con el objetivo de ofrecer a los pacientes alternativas antes de que la enfermedad entre en una fase más resistente”.

Asimismo, añade, “este avance pone de relieve la necesidad de iniciar de forma temprana estrategias personalizadas de tratamiento para los pacientes con CPHSm y alteraciones en los genes implicados en la HRR, en particular BRCA, que suelen enfrentarse a una enfermedad más agresiva”.

Resultados que marcan la diferencia

En el grupo de pacientes con mutación en BRCA, el nuevo tratamiento consiguió:

  • Reducir en un 48% el riesgo de progresión o muerte.
  • Retrasar la aparición de síntomas como dolor o necesidad de nuevos tratamientos.
  • Reducir un 56% el riesgo de progresión sintomática, lo que significa una mejor calidad de vida.
  • Además, los datos preliminares muestran una tendencia a una mayor supervivencia global, lo que refuerza su potencial clínico.

Este enfoque no solo mejora los resultados médicos, sino que representa un cambio de paradigma: tratar antes y con mayor precisión a quienes más lo necesitan.

Más allá del tratamiento: la importancia de las pruebas genéticas

Este avance subraya el papel clave de la genética en el tratamiento del cáncer. Conocer si un paciente tiene mutaciones en genes como BRCA puede ayudar a elegir el tratamiento más adecuado desde el inicio, mejorando sus posibilidades y evitando progresiones rápidas.

Además, este tratamiento se administra por vía oral, lo que facilita su uso en el día a día y mejora la adherencia.

Gracias al estudio AMPLITUDE, se ha demostrado por primera vez que una combinación con un inhibidor de PARP puede ser efectiva en cáncer de próstata avanzado hormonosensible con mutaciones en HRR. Este descubrimiento refuerza el camino hacia una oncología más personalizada, donde el perfil genético del tumor permite decidir cómo y cuándo tratar para lograr los mejores resultados.

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