¿Qué es la cetoacidosis diabética?

La cetoacidosis diabética es una es una complicación grave de la diabetes que aparece a raíz de unos niveles elevados de ácidos en la sangre.

cetoacidosis-diabética

La cetoacidosis diabética es una es una complicación metabólica aguda de la diabetes que aparece a raíz de unos niveles elevados de ácidos en la sangre provocados por un déficit de insulina.

La afección descrita suele ocurrir cuando la concentración de insulina en el cuerpo es tan baja que no puede cubrir las necesidades metabólicas básicas del cuerpo. Al no disponer de la insulina suficiente, el hígado comienza a descomponer la grasa y las proteínas demasiado rápido para obtener energía y las convierte en cetona.

Se produce, de este modo, una acumulación en el torrente sanguíneo de ácidos -denominados cuerpos cetónicos– que, con el tiempo, pueden llegar a provocar cetoacidosis diabética si no se administra el tratamiento correspondiente.

¿Diabetes mellitus tipo 1 o tipo 2?

La cetoacidosis diabética suele presentarse como una complicación de la diabetes tipo 1.  De hecho, es la forma de debut de casi el 30% de los diabéticos. Suele ser, por tanto, el primer signo de la diabetes tipo 1 en personas que aún no han sido diagnosticadas.

Por otro lado, puede originarse como consecuencia de algunos factores desencadenantes: una infección, una lesión, otra enfermedad, una cirugía o por un olvido de la dosis de la insulina en personas con diabetes tipo 1.   

En las personas con diabetes tipo 2, la cetoacidosis diabética es mucho menos común y menos agresiva. Normalmente se produce como consecuencia de un descontrol en los niveles de azúcar en sangre o de un mal ajuste del tratamiento.  

¿Cuáles son sus síntomas?

Es importante saber reconocer los signos y síntomas de la cetoacidosis diabética. Estos pueden ser un primer indicio de diabetes y, además, suelen producirse muy rápido, en ocasiones en menos de 24 horas.

Algunos de los síntomas más comunes son:

  • Náuseas y vómitos.
  • Dolor abdominal.
  • Deshidratación: sed excesiva o sensación de boca seca.
  • Necesidad de orinar a menudo.
  • Debilidad, fatiga o decaimiento general.
  • Dificultad al respirar.
  • Aliento con olor a fruta generado por la acetona espirada.

¿Cuándo acudir al médico?

La cetoacidosis diabética es una complicación grave de la diabetes que puede tener consecuencias fatales si no recibe tratamiento. Por ello, se aconseja acudir a un profesional médico tan pronto como:

  • Se experimenten vómitos o una intolerancia a los alimentos o los líquidos.
  • Los niveles de azúcar en sangre sean muy elevados, sin respuesta al tratamiento. Con niveles superiores a 300 miligramos por decilitro (mg/dl.), se recomienda buscar atención de urgencia.
  • El nivel de cuerpos cetónicos en la orina sea moderado o alto. Existen kits de análisis de cuerpos cetónicos en orina para comprobarlo.

¿Cómo se diagnostica?

Tras una sospecha de cetoacidosis diabética, lo más normal es que el profesional sanitario realice una exploración física y solicite algunos análisis de sangre u otras pruebas complementarias. Por ejemplo, un análisis de electrolitos en sangre, un uroanálisis, una radiografía de tórax o un electrocardiograma.

El objetivo de los análisis de sangre será la confirmación de la cetoacidosis diabética y el del resto de pruebas, determinar las causas que la han provocado.

Los análisis de sangre, por tanto, medirán:

  • Los niveles de glucosa en sangre. En la cetoacidosis diabética estos nivekes son muy elevados (hiperglucemia). Se debe a que el organismo no tiene suficiente insulina para permitir que el azúcar ingrese en las células. Además, el hígado está en proceso de descomponer las grasas y las proteínas para usarlas como fuente de energía, lo cual hace que la glucemia aumente.
  • El nivel de cuerpos cetónicos. Durante la cetoacidosis diabética, los ácidos conocidos como cuerpos cetónicos ingresan en el torrente sanguíneo.
  • La acidez de la sangre. La cantidad excesiva de cuerpos cetónicos en la sangre provoca que esta se vuelva ácida (acidosis).

¿Cómo prevenirla?

La mejor manera de prevenir la cetoacidosis diabética es a través de un estricto control de los niveles de glucosa en sangre. Aunque cada persona es diferente, los valores normales no suelen superar los 250 mg/dl.

Además, es importante que los pacientes con diabetes tipo 1 vigilen sus niveles de azúcar en sangre con más frecuencia cuando están enfermos o sufren estrés. A este respecto, también es recomendable evaluar los niveles de cetonas en la orina cada pocas horas o si el nivel de azúcar en sangre observado es superior a 250 mg/dl.

Otra importante indicación es que tengan comunicación directa con un profesional médico. En caso de emergencia, será fundamental que este pueda hacer una revisión si los niveles de azúcar en sangre experimentados son muy altos.

¿Cuál es el tratamiento indicado?

Una de las consecuencias de la cetoacidosis diabética es la micción excesiva. Esto puede provocar que el organismo se deshidrate y, por tanto, pierda minerales en la sangre (electrolitos) que le ayuden a funcionar.

A este respecto, lo más común es recibir tratamiento con líquidos, a través de vía intravenosa, que contengan tanto electrolitos como insulina. Estos cumplen un doble objetivo: rehidratar el cuerpo y disminuir los niveles de azúcar en sangre.

Las indicaciones generales, tal como explica la Fundación para la Diabetes, son cuatro:

  • Recibir suplementos de insulina cada 2-3 horas. La cantidad se puede calcular utilizando el índice de sensibilidad. A la hora de corregir la hiperglucemia, es importante tener en cuenta que no se debe bajar la glucemia más de 100 mg/dl. a la hora.
  • En cuanto a la alimentación, se aconseja no tomar hidratos de carbono si la glucemia es superior a 250 mg/dl., por tanto, los líquidos deben ser sin azúcar. No obstante, si esta es menor de 250 mg/dl., se deben tomar líquidos que contengan hidratos de carbono de absorción rápida (leche desnatada, zumos…). A medida que se toleren los sólidos, se irán recibiendo raciones de hidratos de carbono semisólidas (yogures, puré de patata, fruta…).
  • Hacer reposo. El ejercicio hace que las células precisen todavía más energía, y estas podrían ser tomadas de las grasas, aumentando los cuerpos cetónicos.
  • Realizar controles de glucemia cada hora y de cuerpos cetónicos cada 2 horas.

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