Síndrome de Peter Pan: cuando un adulto vive atrapado en Nunca Jamás

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¿Adultos que se comportan como niños? En un momento puntual puede resultar divertido y hasta liberador, pero mantener un comportamiento inmaduro a una edad adulta revela un problema psicológico. Un síndrome que se conoce como síndrome de Peter Pan (SPP) y que afecta tanto a hombres como a mujeres, pero que suele aquejar especialmente a hombres de 30 a 50 años.

Pero, ¿por qué una persona adulta sigue viviendo atrapada en ese Nunca Jamás creado por el escritor escocés James Matthew Barrie y en el que se puede ser niño para siempre? ¿Cuáles son las características del síndrome de Peter Pan y qué consecuencias acarrea padecerlo? En este artículo te contamos en qué consiste este trastorno psicológico y cuáles son sus consecuencias.

¿Qué es el síndrome de Peter Pan?

El síndrome de Peter Pan en adultos se define como un trastorno narcisista que lleva a la persona a comportarse como niños o adolescentes sin querer afrontar ninguna responsabilidad de sus actos ni tomar decisiones, negándose a crecer.

Este trastorno suele estar asociado a una figura paterna incapaz de marcar límites. Estas personas rechazan hacerse mayores y muestran una notable madurez emocional, una gran inseguridad y miedo al rechazo, a no ser aceptados ni queridos.

Características del síndrome de Peter Pan

El síndrome de Peter Pan en hombres presenta una serie de características llamativas y reconocibles:

  • Les gusta llamar la atención y ser el centro del interés de las personas que les rodean.
  • Pese a ser adultos, las personas con síndrome de Peter Pan adoptan actitudes infantiles.
  • Son egoístas y no se preocupan de los demás, solo de sí mismos. En su conversación siempre es él o ella el protagonista, sin mostrar interés en los que ocurre a su alrededor.
  • En esa misma línea, solo esperan recibir ayuda, atención o regalos, sin molestarse por los demás.
  • No toleran la frustración y muestran una insatisfacción permanente ante lo que tienen o reciben. Su deseo es tener todo lo que desean sin hacer ningún esfuerzo.
  • Rehúyen cualquier compromiso ya que lo consideran una merma de su libertad.
  • Tampoco aceptan responsabilidades y suele delegar en otros tanto las culpas como los compromisos.
  • Adoptan un estilo que no concuerda con su edad dada su atracción por la juventud, época idealizada de su vida, y su deseo de no envejecer.
  • Tienen una autoestima muy baja y son personas inseguras.

Y, aunque suelen ser personas alegres y optimistas, son muy dependientes. Así, la persona con síndrome de Peter Pan en pareja requerirá que su ésta le cuide y atienda, desarrollando pavor a ser abandonados o ver solos. Aunque también, y por esa incapacidad para comprometerse, suelen romper con sus parejas y comenzar nuevas relaciones de manera constante.

El síndrome de Peter Pan en mujeres no es tan habitual, pero sí el de Wendy, otro de los personajes de James Matthew Barrie, autor de la obra Peter Pan (1904).  Si Peter es un personaje inmaduro, Wendy es su complemento. La madre que se sacrifica para darle a Peter Pan todo lo que desea, haciendo suyas todas las responsabilidades y necesidades de su pareja.

El síndrome de Peter Pan y sus consecuencias

Estos jóvenes eternos dejan el mundo real para refugiarse en su fantasía, siendo incapaces de independizarse, encontrar y mantenerse en un trabajo o en una relación. Tal y cómo lo definió el psicólogo clínico Dan Kiley en 1983, las personas se resisten a crecer y buscan el placer en lo inmediato.

Y aunque la Organización Mundial de la Salud no ha reconocido el SPP como un trastorno mental, los psicólogos subrayan que puede generar alteraciones emocionales con altos niveles de tristeza y ansiedad. Unas emociones que pueden derivar en depresión. La baja autoestima y sentirse incomprendidos pueden llevarlos a una situación crítica, además de tener dificultades a la hora de relacionarse.

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