Temporada de gripe adelantada: repunte rápido y más incidencia en población infantil y joven

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Gripe en España

La gripe está viviendo un repunte excepcional en España: llega antes de lo habitual, crece a gran velocidad y afecta con especial intensidad a niños, adolescentes y menores de 45 años. Los expertos advierten de que no se ve una incidencia así desde hace 15 años y apuntan a un protagonista claro en esta temporada: la llamada variante K, asociada a una transmisión más rápida.

Según los últimos datos del Instituto de Salud Carlos III, entre el 1 y el 7 de diciembre los diagnósticos registrados en Atención Primaria aumentaron un 103,2% respecto a la semana anterior, hasta situarse en 349,5 casos por cada 100.000 habitantes. El incremento también se refleja en las hospitalizaciones, con una tasa de ingresos que sube a 7,5 por cada 100.000 habitantes (frente a 4 en la semana previa). En este contexto, varias comunidades están reforzando medidas de prevención, incluida la recomendación —y en algunos casos, la obligatoriedad— de la mascarilla en entornos sanitarios.

Una temporada atípica: subida brusca y más impacto en niños y jóvenes

Una de las señales más claras de esta ola es el comportamiento por edades. Los datos muestran que el crecimiento ha sido especialmente marcado en población pediátrica y adolescente. En el grupo de 1 a 4 años, la incidencia pasó de 762,9 a 1.349,6 casos por cada 100.000 habitantes en solo una semana. En el tramo de 5 a 19 años, el salto fue de 471,5 a 925,2.

Los especialistas señalan que la variante K está contribuyendo a este ritmo de contagio y que la protección frente a ella puede ser menor de lo esperado. Aun así, los epidemiólogos insisten en que la vacunación antigripal sigue siendo la herramienta preventiva más importante, especialmente en personas vulnerables. Además, se anticipa un posible pico tras las fiestas navideñas, cuando aumentan las reuniones, los espacios cerrados y los contactos estrechos.

Medidas que vuelven: mascarillas en centros sanitarios y refuerzo de la prevención por CCAA

La escalada de casos está obligando a reaccionar a los gobiernos autonómicos, con planes de contingencia y recomendaciones reforzadas. Cataluña, por ejemplo, ha establecido la obligatoriedad de la mascarilla en centros de salud, hospitales y residencias ante el aumento de la incidencia y la presión asistencial. Murcia también ha optado por la mascarilla obligatoria en centros sanitarios públicos y privados, al registrar un incremento especialmente llamativo (un 248,8% en la primera semana de diciembre, según su sistema autonómico de vigilancia).

Otras regiones han intensificado medidas sin llegar necesariamente a la obligatoriedad general. Andalucía ha superado su umbral epidémico y algunos centros han implantado mascarilla por decisión propia; además, ha anunciado puntos de vacunación extraordinarios en zonas de gran afluencia. Aragón ha declarado nivel 2 de riesgo en Teruel, Huesca y Zaragoza, reforzando mensajes de vacunación, higiene de manos, ventilación y uso de mascarilla. Madrid, con un aumento muy notable en las últimas semanas, ha activado recomendaciones de mascarilla en residencias y prevé extenderlas a hospitales y centros de salud.

Más allá de la norma concreta en cada territorio, el patrón se repite: cuando aumentan los contagios y los ingresos, vuelven a primer plano las medidas de siempre, las que mejor funcionan en la práctica cotidiana. Ventilar, lavarse las manos, evitar acudir a lugares concurridos si hay síntomas, usar mascarilla en entornos sanitarios o si convivimos con personas vulnerables, y consultar con un profesional sanitario ante signos de alarma (especialmente en niños, mayores y pacientes con patologías previas).

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