Uno de cada diez españoles podría tener diabetes tipo 2 más obesidad o sobrepeso

Ambas patologías son factor de riesgo de complicaciones en caso de enfermedad por coronavirus, por lo que juntas implicarían un peor pronóstico y un difícil manejo

Uno de cada diez españoles podría tener diabetes tipo 2 más obesidad o sobrepeso (unos 4 millones de personas). Así lo han advertido los expertos reunidos en el 1er Congreso Virtual de Diabesidad, organizado con la colaboración de Novo Nordisk. Estas patologías se consideran, por separado, factor de riesgo de complicaciones en pacientes con enfermedad por COVID-19, por lo que la combinación de ambas, lo que se conoce como “diabesidad”, implicaría un peor pronóstico y un difícil manejo en caso de contagio.

Por ello, los expertos han puesto de manifiesto la importancia de que la prevención de la diabetes tipo 2, la de la obesidad y el adecuado abordaje en caso de padecer una o las dos formen parte de las estrategias frente al coronavirus.

En este contexto, Irene Bretón, presidenta de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), insiste en que “la obesidad es una enfermedad que no siempre se considera como tal o no se reconoce su importancia, tanto en las administraciones como por parte de la ciudadanía. No se ve como una enfermedad devastadora, que aumenta el riesgo de mortalidad y da lugar a múltiples complicaciones, además de un deterioro evidente de la calidad de vida. Hay estudios que observan que las personas con formas graves de obesidad pueden perder entre 10 y 12 años de vida”.

Un problema de salud pública

Asimismo, el doctor Francisco Tinahones, presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO), incide en que la obesidad no es sólo un problema de los adultos. “Cada vez es más frecuente en la población infantil y juvenil. Estamos viendo adolescentes obesos con diabetes tipo 2, algo impensable hace años». Por su parte, Antonio Pérez, presidente de la Sociedad Española de Diabetes (SED), pone el acento en recordar que, la obesidad, sobre todo la obesidad abdominal, constituye el principal factor para el desarrollo de la diabetes tipo 2 en los sujetos genéticamente predispuestos. “A pesar de todo, frecuentemente la obesidad no se considera una enfermedad y una de cada dos personas con diabetes está sin diagnosticar”.

Y en lo que estas tres Sociedades coinciden es en que “es necesario profundizar en la epidemiología y fisiopatología de esta enfermedad para poner en marcha medidas destinadas a su abordaje integral mediante la prevención y el tratamiento, creando protocolos de actuación, guías de práctica clínica y, en definitiva, que las autoridades sanitarias pongan en marcha planes estratégicos efectivos”.

Cambio de hábitos

Entre las numerosas complicaciones en las que puede derivar la obesidad se encuentran las de origen cardiovascular. “Por eso, es importante prevenirla y con ello el desarrollo de diabetes tipo 2, la cual también incrementa el riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular”, afirma el doctor Antonio Pérez. En concreto, las personas con diabetes tipo 2 tienen hasta tres veces más riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular que las personas sin diabetes.

Esto se debe a que la diabetes es una enfermedad metabólica que tiene una relación directa con la enfermedad cardiovascular lo que convierte a esta, la enfermedad cardiovascular, en la principal causa de muerte de las personas con diabetes2. “Es decir, la obesidad no es un problema estético. La misma empeora la calidad de vida y provoca numerosas patologías, entre ellas la diabetes”, incide el doctor Tinahones.

En estos casos, junto al tratamiento, la dieta y el ejercicio son otros de los pilares básicos. En cuanto a los hábitos nutricionales la doctora Irene Bretón explica que, “hay que aprender a comer mejor, no es sólo cuestión de comer menos. Tenemos que adaptar las calorías que ingerimos a lo que vamos a gastar y mejorar la calidad nutricional de nuestra alimentación, en base a la dieta mediterránea. Es el patrón dietético que ofrece más beneficios, pero siempre estableciendo objetivos individualizados”.

Hacia la medicina de precisión

Si con las modificaciones en el estilo de vida y el ejercicio físico no se consiguen los objetivos marcados, hay que comenzar el tratamiento farmacológico. En palabras de estos profesionales, es importante buscar alternativas de tratamiento adaptadas a la vida de cada paciente. Y en la actualidad, los expertos aseguran que “nos dirigimos hacia un futuro marcado por la medicina de precisión. La misma nos permitirá indicar el tratamiento adecuado, en el paciente adecuado y en el momento adecuado”.

No obstante, todos destacan la necesidad de invertir más tiempo en la educación del paciente y la investigación.

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