Enfermos crónicos: el gran reto de la sanidad española… y los partidos sin enterarse

Más de 19 millones de personas padecen en España una enfermedad crónica

Eso supone casi la mitad de la población, un 42% (Informe Cronos 2017, IV Barómetro EsCronicos).  La atención de los pacientes crónicos –especialmente aquellos con enfermedades cardiovasculares, diabetes, cáncer, dolencias psiquiátricas y pulmonares– absorbe el 80% del gasto sanitario total, como ya expuso en su momento el Informe “Soluciones para la gestión de la cronicidad”, Sociedad Española de Directivos de la Salud).

Los recursos que exige esta atención son estremecedores: el 80% de las visitas al médico de atención primaria, el 75% de las urgencias y el 75% de los ingresos hospitalarios corresponden a pacientes crónicos. El gasto por paciente crónico supera en cinco veces el del resto de la población. Pero puede uno repasar todos los programas electorales y los discursos de los líderes políticos en esta campaña que no encontrará ni siquiera una alusión velada a esta cuestión que pacientes y profesionales consideran unánimemente crítica.

Cualquier radiografía de la cronicidad tiene como eje el envejecimiento de la población, pues la mayor parte de los pacientes crónicos son personas de más de 65 años. Concretamente 1 de cada 7 y la mayoría, además, son pacientes pluripatológicos y polimedicados. No es extraño por eso que casi el 40% del gasto sanitario y más de la mitad del que requiere la atención especializada se destina a las personas mayores. Lo peor es que las perspectivas de futuro no son nada esperanzadoras pues es evidente que su número continuará creciendo: España, junto a Italia y Japón, encabeza ya el envejecimiento mundial. Se estima que en 2050, cerca del 35% de nuestra población superará los 65 años. Por eso, en poco más de diez años las enfermedades crónicas habrán doblado su actual incidencia en los mayores de 65. Boston Consulting Group estima que el coste de esta factura en España puede llegar a aumentar el 45% para 2020, hasta alcanzar unos 78.000 millones al año.

Según el reciente informe “Cronicidad, adherencia y sistemas personalizados de dosificación (SPD)”, elaborado por Fundamed y la Fundación Mylan para la Salud,  los profesionales de la salud identifican tres prioridades para abordar el problema: 1) aumentar la inversión económica destinada a la cronicidad; 2) optimizar los recursos existentes para reorientar el sistema de salud hacia los pacientes de mayor edad, en número  creciente; y 3) mejorar la coordinación y comunicación entre profesionales sanitarios para garantizar la mejor calidad asistencial posible. En este sentido, 2 de cada 10 pacientes crónicos considera que la coordinación entre profesionales es mala o muy mala, mientras el 30% la califica como regular. Es decir, la mitad de los pacientes considera que debe mejorarse la continuidad asistencial (Informe Cronos).

Efectivamente, la cronicidad exige un nuevo modelo de atención sanitaria que pase por la coordinación eficiente de los profesionales. En el 40º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN), Guillermo Pombo, miembro del Grupo de Trabajo de Cronicidad, Dependencia y Enfermedades Raras de SEMERGEN, señaló que “la figura del médico de AP debe transformarse e integrarse en un equipo asistencial, adoptando nuevos protagonismos junto a especialidades del ámbito hospitalario, la enfermería, fisioterapeutas, trabajadores sociales, el propio enfermo y su familia, asociaciones de pacientes… Debemos mejorar el trabajo en equipo, implicar al enfermo y su entorno, mejorar las actividades preventivas y de educación para la salud”.

Por otra parte, la principal demanda de cambio de los pacientes es que se ponga fin a la desigual atención sanitaria entre las distintas Comunidades Autónomas. Consideran que la barrera fundamental para acceder a los tratamientos sigue siendo la diferencia entre las políticas que desarrollan las CCAA.

Desde hace diez años existen suficientes evidencias –estrategias de abordaje de cronicidad, documentos de consenso, etc. –que subrayan la necesidad de que el sistema se centre en optimizar la gestión de los pacientes crónicos, hasta el punto de que algunos sostienen que debería convertirse en una cuestión de estado. Aunque a la vista de los mensajes electorales de los partidos en esta campaña electoral, la solución integral a este desafiante y crucial reto ni está ni se la espera.

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