Dolor de brazos y piernas por ansiedad: ¿es posible?

Dolor repentino que aparece en el brazo, hormigueo o adormecimiento de manos acompañado por una fuerte presión en el pecho… Aunque al principio pueda ser indicio de otra patología, la ansiedad es capaz de camuflarse en una sintomatología propia de un problema cardíaco u otra índole. Dolor en brazos y piernas, pesadez de articulaciones, agotamiento e inclusive dificultad o imposibilidad para respirar son sus síntomas propios.

Se estima que 1 de cada 5 personas sufre ansiedad[1]

¿Qué es la ansiedad?

La ansiedad es «una respuesta emocional, o patrón de respuestas”[2] que pueden englobar aspectos cognitivos y aspectos fisiológicos. Tal y como recoge la Sociedad Española de Medicina Interna se trata de un mecanismo adaptativo natural que nos permite ponernos en alerta ante sucesos comprometidos. Podríamos determinar, por tanto, que se trataría de una especie de «señal de alerta» que nos proporciona nuestro organismo con el objetivo de mostrarnos precavidos y cautos ante un estímulo que concebimos como una situación de peligro.

No debemos confundir agobio con ansiedad

Este estímulo puede ser de dos tipos, externos e internos:

  • Estímulos externos como pueden ser situaciones ajenas a nosotros y que conlleven peligro o amenaza.
  • Estímulos internos como pudieran ser los pensamientos o las ideas del propio individuo y que son captados como una amenaza o peligro.

Síntomas

La manifestación clínica de la ansiedad se produce en dos esferas: a nivel físico y psicológico:

A nivel físico podemos encontrar:

  • Sudores y sequedad en la boca
  • Mareos
  • Temblor
  • Dolor muscular o rigidez
  • Jaquecas
  • Dificultad para respirar
  • Dolor en el pecho
  • Ritmo cardíaco elevado
  • Sensación de saciedad

A nivel psicológico, es habitual que las personas experimenten preocupación, agobio, irritabilidad o problemas de concentración en sus fases más iniciales. En situaciones más graves, la ansiedad se puede manifestar en miedos infundados tales como pánico ante una muerte inminente o perder la cordura, inclusive es posible experimentar obsesiones, compulsiones o agorafobia.

¿Qué debo hacer para controlar mi ansiedad?

A pesar de que es un sentimiento natural del organismo ante una amenaza, es necesario controlarla ya que, por la sintomatología que presenta, puede ser altanamente incapacitante, cronificarse o derivar a una depresión.

Si manifiesta de manera constante la sintomatología anteriormente mencionada, es necesario acudir a un especialista médico para que determine el tratamiento más adecuado. Por lo general, el objetivo del tratamiento es que la persona sea capaz de controlarla. Un abordaje óptimo en personas con ansiedad permite que se le proporcionen las herramientas necesarias que promuevan una adecuada forma de canalizar las situaciones que le generan ansiedad. El tratamiento varía según la persona y su situación y puede basarse en:

  • Técnicas farmacológicas.
  • Técnicas cognitivas: consisten en la identificación y neutralización del tipo de pensamientos que provocan ansiedad.
  • Técnicas de relajación de la actividad fisiológica: técnicas de respiración, por ejemplo.
  • Técnicas centradas en la conducta, exponerse de manera paulatina a la situación que provoca ansiedad.
  • Técnicas centradas en las habilidades personales.

Para su prevención, el Ministerio de Sanidad ha facilitado este test de Autoevaluación de la ansiedad


[1] Guía de Práctica Clínica para el Manejo de Pacientes con Trastornos de Ansiedad en Atención Primaria

[2] Miguel Tobal, J.J. (1990). La ansiedad. En J. Mayor y L. Pinillos (eds.): Tratado de Psicología General: Motivación y Emoción (Vol. 3), pp. 309-344. Madrid: Alhambra.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here