El conocimiento biológico y genético de las neoplasias hematológicas ha avanzado significativamente en los últimos años, lo que ha permitido desarrollar terapias innovadoras que están mejorando el pronóstico de enfermedades como la leucemia linfocítica crónica (LLC) y el linfoma de células del manto (LCM).
Estos avances fueron analizados recientemente en la IV edición de las “Jornadas del Ebro. Avances en Síndromes Linfoproliferativos”, organizadas por Johnson & Johnson en Lérida. Destacados hematólogos de La Rioja, Aragón y Cataluña discutieron la importancia de la individualización del tratamiento, el impacto de los nuevos fármacos dirigidos y la necesidad de una evaluación funcional precisa de los pacientes.
Individualización del tratamiento en la leucemia linfocítica crónica (LLC)
La LLC es la leucemia más común en adultos, con una incidencia de aproximadamente 4,92 casos por cada 100.000 personas al año en Europa. Gracias a la investigación, hoy en día los pacientes con LLC de alto riesgo, que antes no tenían opciones terapéuticas viables, pueden acceder a tratamientos efectivos.
Según la doctora Maite Olave, jefa del Servicio de Hematología y Hemoterapia del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa de Zaragoza, la innovación en la última década ha cambiado radicalmente el panorama de la LLC. Se ha logrado prolongar la esperanza de vida y mejorar la calidad de vida de los pacientes gracias a fármacos orales, que permiten un tratamiento más cómodo y menos invasivo.
El objetivo actual del tratamiento es seleccionar la mejor estrategia terapéutica según las características biológicas del paciente. Factores como el estado mutacional IGHV y la presencia de mutaciones en el gen TP53 son fundamentales para definir la mejor opción de tratamiento.
Además, la doctora Olave destaca que se está entrando en una nueva era, en la que se busca tratar la LLC sin quimioterapia, con terapias orales, ambulatorias y de duración limitada.
Evaluación funcional del paciente: un factor clave
Si bien la LLC afecta predominantemente a personas mayores, con una mediana de edad de diagnóstico de 72 años, la edad por sí sola ya no es el único criterio para definir la fragilidad del paciente.
Según la doctora Olave, “es necesario evaluar otros factores como los antecedentes médicos, la actividad física, el estado emocional y cognitivo, así como los tratamientos crónicos que recibe el paciente”. Por ello, aboga por un enfoque multidisciplinar, con la colaboración entre geriatría y oncohematología, para determinar el mejor tratamiento.
Asimismo, resalta la importancia de la rehabilitación, la fisioterapia y la revisión cardiológica como herramientas para mejorar la condición general del paciente y maximizar la eficacia de los tratamientos.
Innovación en el tratamiento del linfoma de células del manto (LCM)
El LCM es un tipo de linfoma no Hodgkin poco frecuente, que representa entre el 2% y el 5% de todos los linfomas y afecta mayormente a hombres, con una edad media de diagnóstico de 65 años.
Tradicionalmente, esta enfermedad tenía un pronóstico desfavorable, pero la llegada de nuevas terapias ha cambiado este panorama. Según la doctora Eva González Barca, coordinadora de la Unidad de Linfomas del Institut Català d’Oncologia, la incorporación de tratamientos dirigidos ha supuesto un cambio de paradigma.
Entre los avances más destacados se encuentran:
- Inhibidores de la tirosina quinasa de Bruton (iBTK), que han demostrado eficacia en pacientes en recaída y se están evaluando como tratamiento de primera línea.
- Inmunoterapia con células CAR-T, una estrategia revolucionaria en el tratamiento de linfomas agresivos.
Desafíos y futuro en el tratamiento del LCM
A pesar de estos avances, aún existen necesidades no cubiertas en el tratamiento del LCM, especialmente en pacientes que progresan tras recibir un iBTKi o que no son candidatos para terapias CAR-T.
Por ello, la investigación sigue en marcha con el desarrollo de nuevas moléculas y anticuerpos biespecíficos, que han mostrado resultados prometedores en estudios preliminares.
