Cuidar la piel en otoño

Tras el verano tendemos a relajar el cuidado de la piel. Sin embargo, los meses fríos también tienen consecuencias que debemos vigilar si queremos cuidarla.

Mujer mirándose en el espejo

Dejar atrás el verano trae consigo cambios importantes en nuestros hábitos de vida propios de la transición que se produce pasando de las altas temperaturas al clima frío. A partir de este momento, cobra especial importancia prestar atención a los hábitos para cuidar la piel en otoño, ya que es la parte de nuestro cuerpo que queda más expuesta a estos cambios.

Durante los meses de verano, la piel ha tenido una elevada exposición a los rayos del sol con la consiguiente deshidratación, que puede provocar que aparezcan manchas y arrugas. Además, el aire acondicionado y el cloro y otros compuestos que se encuentran en el agua de la piscina pueden provocar sequedad.

Aunque durante el periodo estival nos cuidamos utilizando protección solar con frecuencia y crema hidratante al volver de la playa o la piscina, cuando el verano pasa tendemos a relajarnos y bajar estas precauciones, olvidando que las bajas temperaturas y el aire propios del otoño también tienen efectos negativos en la piel que deben vigilarse.

Según la Academia Española de Dermatología y Venerología “tanto en otoño como en invierno es conveniente hacer una puesta a punto general de cuidados intensivos: nutrición, contrarrestar la oxidación con Vitamina C, iluminar mediante peelings, láser, etc.”

¿Qué nuevos hábitos debemos seguir para cuidar la piel en otoño?

Para no bajar la guardia, estos son los hábitos de vida que se deben tener en cuenta cuidar la piel en otoño:

  • Continuar la hidratación diaria para combatir la sequedad.
  • La protección solar es recomendable todo el año. Especialmente si pasamos mucho tiempo fuera de casa. Aunque la incidencia de los rayos de sol ya no es tan fuerte como en verano, pueden atravesar las nubes y dañar nuestra piel.
  • Realizar lavados de piel diariamente. La contaminación, el maquillaje u otros agentes externos hacen que los poros de la piel se cierren y evitan que pueda transpirar con normalidad. Por ello, es recomendable realizar una limpieza en nuestra piel cada día.
  • No ducharse con el agua demasiado caliente. Aunque resulte tentador debido al descenso de las temperaturas, es conveniente ducharse con el agua templada o poco caliente. Las temperaturas extremas resecan y dañan la piel.
  • Sigue una dieta equilibrada. Este consejo es válido para cualquier hábito de vida saludable y lo es, cómo no, para el cuidado de la piel. Una dieta rica en Vitamina D y antioxidantes ayudará a lucir una piel más sana y ralentiza el envejecimiento.

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