El calor en España ya ha matado a más de 1.000 personas en dos meses

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Ola de calor

El impacto del calor extremo sobre la salud en España ha alcanzado cifras alarmantes este verano. Según los últimos datos del Ministerio de Sanidad y del Instituto de Salud Carlos III, entre el 16 de mayo y el 13 de julio de 2025 se han registrado 1.180 muertes atribuibles al calor, un 1.035% más que en el mismo periodo de 2024, cuando se contabilizaron 114 fallecimientos. Este aumento sin precedentes refleja tanto el incremento de las temperaturas como la vulnerabilidad de ciertos grupos de población.

Las cifras provienen del sistema MoMo (Monitorización de la Mortalidad diaria) y coinciden con un contexto climático excepcionalmente adverso: mayo de 2025 fue el segundo mes más cálido a nivel global desde que hay registros, mientras que junio marcó récords históricos de anomalía térmica en España, con una temperatura media de 23,7 °C, superando en 3,6 °C la media del periodo 1991-2020.

Un verano marcado por olas de calor excepcionales

Las olas de calor en España en 2025 han sido más intensas, prolongadas y frecuentes de lo habitual. Solo en dos meses, el Ministerio de Sanidad ha activado el nivel rojo por calor extremo en más de 70 ocasiones, una cifra nunca vista en registros recientes. Según la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), junio alcanzó una temperatura media mensual que superó en 0,8 °C el anterior máximo histórico de junio de 2017.

Los efectos sobre la salud han sido inmediatos. En la primera semana de julio, los fallecimientos relacionados con el calor aumentaron un 47% respecto al mes de junio, mostrando una preocupante tendencia ascendente. Además, las personas mayores de 65 años y las mujeres han sido las más afectadas: el 95% de los fallecidos tenía más de 65 años y casi el 60% eran mujeres. Esto se explica, según la experta en salud pública Verónica Saldaña, por la menor capacidad de adaptación fisiológica al calor y por la alta prevalencia de enfermedades crónicas en este grupo de población, unido a situaciones de aislamiento social o vulnerabilidad.

Las comunidades autónomas con mayor impacto han sido Galicia, La Rioja, Asturias y Cantabria, probablemente por los nuevos patrones climáticos asociados al cambio climático, que adelantan y prolongan los episodios de calor extremo en zonas tradicionalmente templadas.

Urge reforzar la prevención y la educación sanitaria

Además del impacto directo, los expertos advierten sobre la necesidad urgente de revisar los sistemas de alerta temprana, los protocolos asistenciales y las campañas de prevención comunitaria. La educación sanitaria adaptada a cada contexto sociocultural es clave para sensibilizar a la población sobre los riesgos del calor extremo y promover hábitos de protección eficaces.

Según Verónica Saldaña, “la enfermería y la atención primaria tienen un papel fundamental para identificar riesgos, promover medidas preventivas y acompañar a las personas en su implementación”. Las campañas deben dirigirse especialmente a los colectivos más vulnerables y emplear canales de comunicación accesibles.

Un aspecto relevante es el cambio metodológico en la contabilización de muertes. En 2025, los datos se han centrado en las defunciones por causas naturales, excluyendo accidentes, y se han agrupado por “zonas meteosalud” en lugar de provincias. Esto mejora la precisión de los análisis, pero dificulta la comparación directa con años anteriores. Por ello, los expertos insisten en que la comunicación de estos cambios sea clara y transparente.

En un contexto de cambio climático cada vez más exigente, las muertes por calor en España no son solo una estadística, sino una llamada urgente a reforzar la resiliencia de la población y del sistema sanitario ante fenómenos extremos cada vez más frecuentes

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