El juego favorece el desarrollo de destrezas en los niños

Una actividad lúdica equilibrada fomenta habilidades como la empatía, la creatividad, la cooperación y la resolución de problemas

destrezas juego infantil

Un análisis sobre los hábitos del juego infantil en España y su contribución al desarrollo de habilidades para el cambio social concluye que el juego fomenta destrezas que pueden considerarse necesarias para que, en un futuro, estos niños contribuyan a cambiar la sociedad como agentes de cambio.

La investigación, llevada a cabo por la Universidad Complutense de Madrid, en colaboración con IKEA, Ashoka y UNICEF, advierte de una pérdida progresiva de espacios y tiempos libres para el juego de los más pequeños en las sociedades modernas.

El director de Sostenibilidad de IKEA en España, Arturo García, expresa que el estudio tenía como propósito identificar las necesidades de los niños en torno al juego así como sus hábitos en cuanto a cantidad, calidad, tiempos y espacios. “Por ejemplo, hemos sabido que el hogar es el espacio de juego más habitual para el 44,7% de los encuestados; un dato que nos anima a seguir impulsando iniciativas y productos pensados para ayudarles a crear mejores dinámicas de juego en sus hogares y contribuir así a mejorar su día a día y desarrollo”.

El estudio denominado La contribución del juego infantil al desarrollo de habilidades para el cambio social activo también apunta que el juego es tan importante como la alimentación durante la infancia. Teniendo en cuenta esta premisa, los expertos han presentado una pirámide del juego en la que se incluye el rol de los niños como agentes de cambio.

El juego como motor de cambio

Según la investigación, más del 80% de los niños españoles están satisfechos con el tiempo de juego, aunque todos afirman querer más y solo el 10,3% de ellos menciona a sus padres como compañeros habituales de juego.

La pirámide del juego infantil busca impulsar una “dieta lúdica equilibrada” a partir de una correcta distribución de tiempos, hábitos y tipos de juego orientada a desarrollar habilidades y su funcionalidad para entender y resolver los retos del entorno.

Dicha pirámide está compuesta por seis capas. De abajo a arriba: la empatía se encuentra en la base, seguida por la creatividad, la cooperación, la resolución de conflictos, el pensamiento lateral y, por último, el changemaking (agentes de cambio).

Para Ana Sáenz de Miera, directora de Ashoka España, cuando un niño se convierte en changemaking, entonces acabará siendo no solo un “ciudadano más responsable y activo, sino una persona con más probabilidades de éxito profesional. Por eso, aprender a ser un changemaker debería ser un derecho de la infancia”.

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