El medicamento no solo tiene un impacto clínico sobre los pacientes, también influye en la economía, la cohesión social, la productividad y la calidad de vida. Bajo esta premisa, Johnson & Johnson Innovative Medicine ha presentado el proyecto ‘Visión’, una colección de nueve cuadernos impulsada junto a Healthy Numbers para reflexionar sobre el valor social del medicamento desde ámbitos como la innovación, la sostenibilidad, la ética, la equidad o el bienestar.
La iniciativa reúne a distintos expertos para analizar cómo la evolución de los tratamientos farmacológicos, la investigación biomédica y la innovación sanitaria han transformado la sociedad en las últimas décadas. Según recuerda la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre 2000 y 2019 la esperanza de vida global aumentó 6,5 años gracias a las mejoras en salud pública, vacunas y medicamentos.
“La colección se llama Visión porque esa es exactamente su ambición: ofrecer una mirada de conjunto sobre lo que el medicamento contribuye a la vida en común”, ha destacado Santiago Cervera, socio director de Healthy Numbers. Además, ha explicado que el objetivo del proyecto es ofrecer herramientas para generar una reflexión “informada” sobre la aportación del medicamento, la innovación farmacéutica y la industria sanitaria a la sociedad.
El proyecto aborda cuestiones relacionadas con la salud, la innovación, la sostenibilidad o el bienestar social, pero también pone el foco en cómo los medicamentos han contribuido a reducir desigualdades relacionadas con la salud. En este sentido, las mejoras en prevención, diagnóstico y tratamiento de enfermedades en Europa han permitido reducir un 35% la brecha de desigualdad absoluta en mortalidad entre grupos socioeconómicos durante las últimas décadas.
Los tratamientos permiten mantener la autonomía y la vida laboral de los pacientes
Uno de los aspectos que analiza ‘Visión’ es cómo los avances farmacológicos han cambiado la realidad de los pacientes y su capacidad para mantener una vida autónoma. Según han explicado durante la presentación, muchos diagnósticos, muchas patologías crónicas y numerosos procesos oncológicos que hace años suponían una ruptura vital hoy pueden convertirse en enfermedades manejables gracias a los nuevos tratamientos.
“Lo verdaderamente revolucionario ha sido la capacidad de los tratamientos para permitir la continuidad de los proyectos vitales”, ha señalado Begoña Barragán, presidenta del Grupo Español de Pacientes con Cáncer (GEPAC) y autora del cuaderno dedicado al bienestar. La experta ha defendido que los pacientes pueden aspirar actualmente a mantener su autonomía, su productividad y su participación social durante décadas.
Barragán también ha advertido de que los avances farmacológicos no funcionan de manera aislada y dependen de la existencia de sistemas sanitarios sólidos, profesionales especializados y políticas públicas capaces de garantizar un acceso equitativo a los tratamientos. En este sentido, ha subrayado que cuando una persona mantiene su vida social, su actividad laboral y su entorno familiar gracias a un tratamiento no solo se produce un beneficio clínico, sino también un impacto económico y social positivo.
La colección también destaca cómo la innovación farmacéutica, la investigación clínica y el desarrollo de nuevos medicamentos se han convertido en herramientas para responder a necesidades médicas no cubiertas y mejorar la esperanza de vida en condiciones de salud. Según los estudios citados en el proyecto, cada incremento de 10 euros en gasto sanitario per cápita anual se relaciona con un aumento de 6,5 días en esperanza de vida en perfecta salud.
La industria farmacéutica destinó 276.000 millones de dólares a I+D
El proyecto ‘Visión’ también pone el foco en el papel de la investigación biomédica, la I+D farmacéutica y la innovación terapéutica dentro del desarrollo de nuevos medicamentos. Según los datos recogidos en la iniciativa, en 2023 las autoridades regulatorias europea, británica y estadounidense aprobaron 70 nuevos medicamentos, más de la mitad destinados a enfermedades raras, tumores complejos y cánceres de difícil tratamiento.
“El proceso para el desarrollo de un medicamento es tremendamente complejo y abarca desde la observación, el desarrollo de teorías y la experimentación, hasta la investigación preclínica y clínica”, ha explicado Luis Quevedo, biotecnólogo y autor del cuaderno dedicado a la innovación. El experto ha recordado que desarrollar un tratamiento puede requerir años o incluso décadas de trabajo y una elevada inversión económica, una gran incertidumbre científica y complejos procesos regulatorios.
En este contexto, la iniciativa recuerda que la industria farmacéutica invirtió en 2021 un total de 276.000 millones de dólares en investigación y desarrollo a nivel mundial, una cifra equivalente al 30% de sus ingresos. Además, los autores del proyecto defienden que los nuevos tratamientos no solo generan actividad económica, empleo cualificado y desarrollo empresarial, sino que también contribuyen a reducir costes sanitarios asociados a hospitalizaciones o visitas médicas.
Por su parte, David Beas, director de Asuntos Corporativos y Acceso al Mercado de Johnson & Johnson Innovative Medicine España, ha defendido que el medicamento reúne valor terapéutico, económico y social. “Alarga la vida, reduce el sufrimiento y facilita la participación en la sociedad, pero reta a los sistemas de salud a garantizar su accesibilidad y equidad”, ha afirmado.
Asimismo, Beas ha asegurado que el objetivo de ‘Visión’ es impulsar una reflexión sobre cómo la industria farmacéutica, la innovación sanitaria y los medicamentos contribuyen al progreso de la sociedad, al desarrollo económico y al bienestar colectivo.