La medicina de precisión está transformando el abordaje de los cánceres hematológicos y, con ello, el papel de la Farmacia Hospitalaria, que se enfrenta a nuevos retos en la gestión de terapias innovadoras y en la toma de decisiones clínicas. Así se ha puesto de manifiesto en la cuarta edición de Farmaimpulso Oncohematología, organizada por Johnson & Johnson, que ha reunido a más de 150 expertos para analizar el impacto de estos avances en la práctica asistencial.
El desarrollo de tratamientos más específicos, como las terapias CAR-T o los anticuerpos biespecíficos, está cambiando el pronóstico de patologías como el mieloma múltiple, aunque también introduce una mayor complejidad en su manejo. “Estamos viviendo una revolución con medicamentos cada vez más específicos para cada paciente”, ha señalado la Dra. María Espinosa Bosch, del Servicio de Farmacia del Hospital Regional Universitario de Málaga, quien ha destacado los desafíos asociados a su adquisición, preparación y administración.
La complejidad de los nuevos tratamientos redefine la toma de decisiones
La incorporación de estas terapias obliga a los profesionales a integrar múltiples variables en la selección del tratamiento, como los biomarcadores, la fragilidad del paciente o sus comorbilidades. Según el Dr. Vicente Escudero Vilaplana, del Servicio de Farmacia Hospitalaria del Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid, el reto no solo está en elegir la opción más adecuada, sino también en establecer circuitos coordinados que permitan identificar a los candidatos y realizar un seguimiento estrecho.
En este contexto, el manejo de las toxicidades asociadas a estos tratamientos supone un cambio relevante respecto a los citostáticos clásicos, lo que exige una mayor especialización. Aun así, los expertos coinciden en el impacto positivo de estos avances, que ya están mejorando el pronóstico de muchos pacientes.
Los datos en vida real y la innovación en procesos ganan protagonismo
El uso de datos en vida real se ha convertido en un elemento clave para evaluar la eficacia y la seguridad de los tratamientos fuera del entorno controlado de los ensayos clínicos. Estos datos permiten abordar situaciones complejas, como el tratamiento de pacientes frágiles o con múltiples patologías, que no siempre están representados en los estudios.
Además, la mejora de la comunicación con el paciente y el impulso de la educación sanitaria son fundamentales para garantizar una correcta adherencia a terapias cada vez más complejas. La Dra. Irene Mangues Bafalluy, del Servicio de Farmacia del Hospital Arnau de Vilanova de Lleida,ha subrayado la importancia de explicar aspectos como la administración, los efectos adversos o las posibles interacciones.
En paralelo, la innovación no solo se centra en los fármacos, sino también en los procesos. Iniciativas orientadas a la seguridad, la trazabilidad o la coordinación asistencial están ganando peso, junto con el uso de inteligencia artificial, que permite optimizar la toma de decisiones clínicas y mejorar la farmacovigilancia.
De cara al futuro, los expertos apuntan a una mayor incorporación de estas terapias en líneas más tempranas de tratamiento, así como a un crecimiento del seguimiento ambulatorio apoyado en nuevas tecnologías y en una mejor coordinación entre profesionales sanitarios.
