Con la llegada del calor y la apertura de piscinas, las consultas pediátricas registran cada año un aumento de los casos de otitis.
El mecanismo es relativamente sencillo: cuando el agua queda retenida en el canal auditivo durante un tiempo prolongado, la piel que lo recubre se ablanda y pierde parte de su función protectora natural. Esto crea un entorno húmedo y cálido en el que bacterias como Pseudomonas aeruginosa o Staphylococcus aureus encuentran condiciones ideales para multiplicarse. El agua de piscinas, lagos o playas puede contener estos microorganismos, especialmente si la calidad del agua no es óptima.
Síntomas de la otitis del nadador que conviene conocer
Reconocer a tiempo los síntomas de la otitis externa permite actuar con rapidez y evitar que la infección progrese. El signo más característico es el dolor en el oído, que suele empeorar al tirar del pabellón auricular o al presionar el pequeño saliente cartilaginoso situado delante del conducto (el trago). En niños pequeños, que aún no pueden localizar con precisión el origen del dolor, la irritabilidad, el llanto persistente o el gesto de llevarse la mano al oído pueden ser las primeras señales.
Otros síntomas habituales incluyen picor en el interior del oído, sensación de taponamiento, ligera pérdida auditiva temporal y, en algunos casos, secreción de aspecto claro o amarillento. La fiebre no es frecuente en la otitis externa no complicada, a diferencia de la otitis media, que afecta al oído interno y suele acompañarse de temperatura elevada. Ante cualquiera de estos síntomas, lo recomendable es consultar con el pediatra o médico de familia, que valorará si es necesario tratamiento.
Medidas de prevención eficaces para proteger el oído en la piscina
La buena noticia es que la mayoría de los casos de otitis externa asociada al baño pueden prevenirse con hábitos sencillos. El objetivo principal es mantener el canal auditivo lo más seco posible después de cada inmersión.
Secado cuidadoso del oído. Tras salir del agua, inclinar la cabeza hacia cada lado para facilitar el drenaje natural y secar suavemente la zona exterior del oído con una toalla o con el aire frío del secador a distancia prudente son gestos que marcan la diferencia. No se recomienda introducir bastoncillos de algodón en el canal, ya que pueden lesionar la piel y empujar la cera hacia el interior, eliminando además la capa protectora natural.
Tapones auditivos. El uso de tapones específicos para el agua durante el baño reduce la cantidad de líquido que penetra en el canal. Existen modelos adaptados a distintas edades y tamaños, y su uso es especialmente aconsejable en niños con antecedentes de otitis de repetición.
Calidad del agua. Bañarse en piscinas con niveles adecuados de cloro y mantenimiento correcto disminuye la carga bacteriana del agua. Evitar sumergirse en aguas estancadas, ríos con escasa corriente o zonas con señales de contaminación también contribuye a reducir el riesgo.
Evitar la manipulación del oído. Rascarse el interior del canal o intentar extraer agua con objetos puede provocar pequeñas heridas que facilitan la entrada de gérmenes. Si la sensación de oído tapado persiste, lo más seguro es consultar a un profesional sanitario.
Atención a la cera. La cerumen actúa como barrera protectora natural frente a la humedad y los microorganismos. Su eliminación excesiva, ya sea con bastoncillos o con productos de limpieza agresivos, puede dejar el canal más expuesto. Solo debe retirarse cuando cause síntomas y siempre bajo supervisión médica.
La otitis externa es, en la mayoría de los casos, una infección tratable y de evolución favorable cuando se diagnostica a tiempo. Sin embargo, en personas con diabetes, sistemas inmunitarios comprometidos o antecedentes de cirugía de oído, puede derivar en formas más graves que requieren atención especializada. Por eso, aunque la prevención es el primer paso, la consulta médica ante síntomas persistentes sigue siendo imprescindible.
Con el inicio de la temporada estival, las autoridades sanitarias y las sociedades pediátricas recuerdan cada año la importancia de incorporar el cuidado del oído a la rutina de seguridad en el agua, junto con la protección solar y la hidratación adecuada. Pequeños gestos en el día a día pueden evitar que una tarde de piscina acabe en una visita urgente al médico.
Aviso: Este contenido tiene fines exclusivamente informativos y divulgativos.
No sustituye al consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional.
Consulta siempre con un profesional sanitario ante cualquier duda sobre
tu salud.
