Otra consecuencia del confinamiento: la obesidad

niño midiendo su peso

El pasado 14 de marzo, en España comenzaba el estado de alarma por la pandemia del coronavirus. Una de las principales medidas para contener al virus ha sido el confinamiento de la población

Se prevé que esta situación tenga consecuencias para la salud de los ciudadanos, ya no solo a nivel psicológico sino a nivel metabólico.

Según una encuesta realizada por la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO), más del 50% de los participantes afirmaron que había ganado peso. Entre ellos, un 45,8% añadió que entre 1 y 3 kilos, y un 16% hasta 5 kilos más que antes del encierro.

La tasa de sobrepeso y obesidad en España era, antes de la cuarentena, de más del 60%. Es decir, casi uno de cada cuatro españoles es obeso. Con el encierro esta cifra habrá ido a más.

¿Es la obesidad otra pandemia?

El exceso de peso es responsable de muchas de las patologías más prevalentes y mortales, un ejemplo es la diabetes tipo 2, que padece un 14% de la población española.

Un nuevo estudio publicado en la revista Nutrients analiza los riesgos para la salud que conlleva una reducción drástica de la actividad física como consecuencia del actual período de confinamiento y las modificaciones súbitas de la dieta en el organismo.

Los resultados indican que el confinamiento ha agravado el riesgo de padecer diabetes, hipertensión o enfermedades cardiovasculares que, además, son a su vez factores de riesgo para la COVID-19.

Estos datos deberían ser un aliciente para bajar esos kilos ganados. La desescalada puede ser un buen momento para volver a un estilo de vida activo y para comenzar con una dieta saludable y baja en calorías.

¿Han aumentado de peso también los niños?

La encuesta de la SEEDO revela que los más pequeños podrían haber engordado un 5% de media, que se suma a la ya de por si alta tasa de obesidad infantil en España.

Los expertos consideran a los más pequeños como uno de los sectores más vulnerables en este incremento de peso durante el confinamiento pues la mayoría de ellos han orientado su nueva rutina a las pantallas y no al ejercicio físico.

Además, con el aburrimiento hay más tendencia al picoteo. De hecho, varios estudios que revisaban el peso de los niños durante cuatro años ya observaron que es en el periodo vacacional cuando se produce el incremento. Durante el curso más o menos mantienen su peso, pero en esos meses de verano se produce el mayor aumento.

Crisis económica y obesidad

Hay una serie de factores que influyen en la ganancia ponderal de peso y en que haya más riesgo de obesidad, y el estatus es uno de ellos. Es un hecho que, en los espacios con un nivel socioeconómico más bajo, la prevalencia de obesidad se incrementa. Esto se debe a que muchas veces la comida insana es más barata, y muchas familias están abocadas a este tipo de productos si no tienen recursos económicos.

Con el coronavirus se han incrementado los precios de los alimentos saludables, como la fruta o la verdura. Aunque no todo es cuestión de dinero, muchas veces es consecuencia de una falta de formación sobre la alimentación saludable. Es mucho más fácil recurrir a productos procesados listos para comer que elaborar un menú saludable y acorde a los requerimientos energéticos del individuo.

¿La inminente crisis económica influirá en la obesidad de la población? Sí, si no tomamos las medidas necesarias para reducir al máximo la repercusión en los sectores más desfavorecidos.

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