Protección solar en verano: qué dice la ciencia sobre cómo protegerse del sol

0
Protección solar en verano: qué dice la ciencia sobre cómo protegerse del sol — Foto de Meg Sanchez en Unsplash

Cada verano, la exposición a la radiación ultravioleta (UV) aumenta de forma significativa en España, especialmente entre los meses de junio y agosto. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que entre el 80 y el 90 % de los melanomas cutáneos están relacionados con la exposición excesiva al sol a lo largo de la vida. Sin embargo, muchas personas siguen subestimando el riesgo o aplicando el fotoprotector de manera incorrecta, lo que reduce considerablemente su eficacia.

Entender cómo funciona la radiación UV y qué medidas son realmente efectivas permite tomar decisiones más informadas durante los meses de mayor exposición. No se trata solo de evitar las quemaduras visibles, sino de proteger la piel de daños acumulativos que pueden manifestarse años después.

Qué tipos de radiación UV afectan a la piel y por qué importa el FPS

La radiación ultravioleta se divide principalmente en dos tipos relevantes para la salud cutánea: la UVB, responsable de las quemaduras solares y con un papel directo en el desarrollo de cáncer de piel, y la UVA, que penetra más profundamente en la dermis y contribuye al envejecimiento prematuro y también al riesgo oncológico. Ambos tipos de radiación están presentes durante todo el año, aunque su intensidad varía según la estación, la latitud y la altitud.

El Factor de Protección Solar (FPS o SPF, por sus siglas en inglés) indica cuánto tiempo más puede permanecer la piel expuesta sin quemarse en comparación con no usar protección. La Organización Mundial de la Salud recomienda utilizar fotoprotectores de amplio espectro —que cubran tanto UVA como UVB— con un FPS mínimo de 30 en condiciones de exposición habitual, y de 50 o superior en situaciones de alta exposición, como la playa, la montaña o actividades deportivas al aire libre.

Tan importante como el número del FPS es la cantidad aplicada y la frecuencia de reaplicación. Los estudios demuestran que la mayoría de las personas aplica entre un 25 % y un 50 % de la cantidad necesaria para alcanzar el nivel de protección indicado en el envase. La recomendación general de las sociedades dermatológicas es aplicar el fotoprotector unos 20-30 minutos antes de la exposición y reaplicarlo cada dos horas, o después de bañarse o sudar abundantemente.

Más allá del fotoprotector: medidas complementarias imprescindibles

El fotoprotector es una herramienta fundamental, pero no la única. La Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) insiste en que la fotoprotección eficaz es siempre una estrategia combinada. Evitar la exposición directa al sol entre las 12:00 y las 16:00 horas —cuando el índice UV alcanza sus valores máximos en la península ibérica— es una de las medidas con mayor impacto preventivo.

El uso de ropa con protección UV, sombreros de ala ancha y gafas de sol con filtro homologado completa la protección frente a la radiación. Las gafas, en particular, son frecuentemente olvidadas en la rutina de fotoprotección, pese a que la exposición acumulada a la radiación UV es un factor de riesgo reconocido para cataratas y otras patologías oculares.

Los niños y las personas de fototipos claros —piel muy blanca, ojos claros, cabello rubio o pelirrojo— requieren una atención especial, ya que su piel produce menos melanina y es más vulnerable al daño solar. Las quemaduras solares en la infancia y la adolescencia se asocian con un mayor riesgo de melanoma en la edad adulta, según la evidencia disponible.

Otros factores que aumentan la sensibilidad a la radiación UV incluyen el uso de ciertos medicamentos —como algunos antibióticos, diuréticos o antiinflamatorios— que pueden provocar reacciones de fotosensibilidad. En estos casos, es especialmente importante consultar con el médico o farmacéutico sobre las precauciones necesarias durante la exposición solar.

Contexto y perspectiva

El cáncer de piel es el tumor maligno más frecuente en los países de piel clara, y su incidencia ha aumentado en las últimas décadas en España y en el conjunto de Europa. Según los datos del Instituto Nacional del Cáncer y las estimaciones de la Sociedad Española de Oncología Médica, el melanoma representa una pequeña fracción de los tumores cutáneos, pero concentra la mayor parte de la mortalidad asociada a este grupo de enfermedades. La fotoprotección sistemática desde edades tempranas es considerada por las autoridades sanitarias como una de las intervenciones preventivas con mayor relación coste-beneficio en salud pública.


Aviso: Este contenido tiene fines exclusivamente informativos y divulgativos.
No sustituye al consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional.
Consulta siempre con un profesional sanitario ante cualquier duda sobre
tu salud.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí