La Alianza por el Sueño sensibiliza a empleados y empresas en Sevilla sobre cómo afecta la falta de sueño en el entorno laboral

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Foto de familia de los ponentes
Foto de familia de los ponentes

La falta de sueño crónica provoca una pérdida general de productividad en el entorno laboral de entre 44 y 54 días al año

El sueño es una necesidad biológica vital que conforma uno de los pilares fundamentales de la salud, junto con la alimentación y el ejercicio físico. De esta manera, un sueño de calidad resulta esencial para el desarrollo cognitivo, emocional, físico y mental de todas las personas en todos los ámbitos, incluyendo la vida laboral.

Por ello, con el objetivo de visibilizar y reconocer la importancia que tiene el cuidado del sueño en nuestra salud física y mental dentro del ámbito de trabajo, la Alianza por el Sueño y el Centro de Prevención de Riesgos Laborales (CPRL) de Sevilla han organizado la jornada ‘Salud Física y Emocional en el Trabajo: mejora tu cuidado del sueño’ en la sede del propio CPRL, dirigida a empresas y empleados.

La actividad, inaugurada por Luis Roda Oliveira, director general de Trabajo, Seguridad y Salud Laboral, director del Instituto Andaluz de Prevención de Riesgos Laborales y coordinador de la Estrategia Andaluza de Seguridad y Salud Laboral y Jorge Carbajal Orduña, director del CPRL de Sevilla, ha contado con la participación de distintos especialistas dedicados a la salud del sueño, a la salud mental y a la salud laboral para abordar desde todos los puntos de vista necesarios la repercusión que supone la falta de sueño en el adecuado desarrollo de la actividad laboral de las personas.

El impacto de la falta de sueño en el entorno laboral

Los trabajadores que experimentan una falta de sueño se enfrentan a un mayor riesgo de cometer errores, valorar insuficientemente los riesgos, tomar peores decisiones y sufrir accidentes, ya sea en el entorno laboral, doméstico o de tráfico, lo que puede resultar en lesiones y discapacidades.

En este sentido, se estima que el insomnio crónico se asocia a entre 11 y 18 días de absentismo, 39 y 45 días de presentismo (estar en el trabajo, pero con bajo rendimiento) y a una pérdida general de productividad de entre 44 y 54 días al año.

Por otra parte, la relación entre el propio entorno laboral y los riesgos psicosociales que se dan en él pueden propiciar unos malos hábitos de sueño que con el tiempo pueden cronificarse. En esta línea, el trabajo a turnos es un aspecto esencial a tener en cuenta dentro de estos riesgos propios del ámbito laboral. De hecho, el 20% de los trabajadores de países industrializados lo hacen a turnos.

Ante esta realidad, el Dr. Juan Luis Cabanillas Moruno, médico especialista en medicina del trabajo y secretario general de la Asociación Española de Especialistas en Medicina del Trabajo y miembro de la Alianza por el Sueño, asegura que “fomentar un entorno laboral saludable no sólo mejora la productividad y la satisfacción y bienestar laboral, sino que también contribuye a la reducción de costes asociados con absentismo y disminuye los costes socio-sanitarios. Por tanto, promover el cuidado del sueño es sinónimo de favorecer el bienestar individual de cada persona y a su vez el rendimiento empresarial”.

Insomnio y salud mental en el trabajo

Al igual que la falta de sueño tiene un impacto reconocible en el entorno laboral, la salud mental, a su vez, es otro de los condicionantes que puede alterar nuestra calidad del sueño. De hecho, las personas con insomnio crónico tienen hasta 10 veces más riesgo de desarrollar depresión y 17 veces más probabilidades de sufrir ansiedad. En consecuencia, muchos trastornos psicológicos incluyen alteraciones del sueño como síntoma principal o secundario, ya que hasta el 80% de las personas con depresión reportan problemas de sueño.

Teniendo en cuenta estas cifras, resulta esencial abordar el cuidado del sueño de la mano del cuidado de la salud mental, especialmente cuando ambos se encuentran enmarcados en el entorno de trabajo. Factores como el estrés laboral y otros riesgos psicosociales pueden provocar insomnio y otros trastornos del sueño, y al mismo tiempo, el descanso inadecuado aumenta la vulnerabilidad a la agresividad, ansiedad, o síntomas depresivos. Esto puede traducirse en conflictos en el entorno laboral debido a que la falta de sueño puede hacernos perder la paciencia y la empatía, dificultando el trabajo en equipo.

El cuidado del sueño, en manos de empresas y empleados

Fomentar una adecuada higiene del sueño es una responsabilidad a asumir por parte de todas las personas y actores de la sociedad. De hecho, por primera vez en España, se ha incluido el sueño como uno de los hábitos a abordar para lograr una vida saludable, tal y como establece la Estrategia de Promoción de una Vida Saludable en Andalucía, aprobada por la Consejería de Salud y Consumo de la Junta de Andalucía en abril de 2024.

Centrando la cuestión en los entornos laborales, propiciar hábitos saludables en beneficio de los empleados favorece nuestra salud física y mental, por lo que el cuidado del sueño debe erigirse como un pilar fundamental dentro de los planes de acción y estrategias de salud y seguridad laboral de las empresas.

En palabras de D. Luis Roda Oliveira, director general de Trabajo, Seguridad y Salud Laboral, director del Instituto Andaluz de Prevención de Riesgos Laborales y coordinador de la Estrategia Andaluza de Seguridad y Salud Laboral, “existe una entorme interacción entre sueño y trabajo”, de forma bidireccional. Por un lado, según ha destacado durante su intervención, hay factores relacionados con el trabajo que pueden alterar los patrones de sueño, entre los que ha citado “el trabajo a turnos, que presenta las tasas más altas de insomnio; la carga laboral excesiva, un ambiente físico adverso o los dolores musculoesqueléticos”.

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