Artrosis patelofemoral o síndrome de la rodilla del corredor

Un dolor agudo recorre la parte delantera de la rodilla, alrededor de la rótula. Si eres corredor o muy deportista y te duele frecuentemente la rodilla, puedes padecer el síndrome de la rodilla del corredor

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Artrosis Patelofemoral

Deportistas adolescentes, mujeres y adultos jóvenes son los principales afectados por la artrosis patelofemoral o como es más conocida, por el síndrome de la rodilla del corredor. Este síndrome o patología implica la pérdida del cartílago en la zona de la patela o la rótula, lo que genera un roce y, por tanto, un daño al no soportar la carga de peso mínima.

Sin embargo, el cartílago no es el único afectado puesto que los tejidos blandos como los tendones, la almohadilla grasa debajo de la rótula o el tejido sinovial pueden verse dañados. A medida que se realiza ejercicio, el dolor aumenta y es necesario, en muchas ocasiones, acudir a un fisioterapeuta para paliarlo.  

¿Cómo saber si padezco este síndrome?

El síndrome de dolor patelofemoral suele generar un dolor leve en la parte delantera de la rodilla. Las causas pueden ser diversas, desde una sobrecarga hasta debilidad muscular. No obstante, estas no son las únicas, ya que las lesiones o traumatismos en la rótula se suelen vincular con este síndrome.

Este dolor característico se puede intensificar al hacer cualquiera de las siguientes actividades, lo que permite identificar la existencia de artrosis patelofemoral:

  • Subir y bajar escaleras
  • Arrodillarse o mantener flexionadas las rodillas durante un largo periodo

Aunque se trata se actividades que se realizan frecuentemente, hay algunos factores que son necesarios tener en cuenta y que influyen en esta patología. La edad, el sexo y la práctica de algunos deportes como el atletismo aumentan el riesgo.

¿Prevención o tratamiento?

Aunque siempre es mejor prevenir que curar, hay veces en las que no queda más remedio que acudir a un tratamiento para solventar un daño de la superficie de la rótula. Si se busca prevenir este síndrome, lo mejor es realizar ejercicios de calentamiento, adelgazar para aliviar el esfuerzo de las rodillas al sostener el peso, aumentar gradualmente la intensidad de los ejercicios y utilizar un buen calzado.

En el caso de que ya se noten los primeros síntomas, lo mejor es acudir a un especialista y se recomendará, en función de la lesión, la aplicación de una compresa fría y la toma de antiinflamatorios como el ibuprofeno. Además, se recomendará el uso de rodillera y de zapatillas especiales. Se trataría de tratamientos conservadores.

En el caso de que el dolor persista, se pueden llegar a realizar infiltraciones de ácido hialurónico para evitar el roce o el daño sobre la patela. No obstante, siempre se debe evitar acudir a la infiltración para paliar el dolor y para ello se debe intentar prevenir mediante las indicaciones anteriores o realizar rehabilitación de la mano de un profesional adecuado y cualificado. 

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