Faringitis: causas, síntomas y tratamiento recomendado

0
Médico examinando garganta
Doctora examina la garganta a una paciente con un bastoncillo.

La faringitis consiste en una inflamación del conducto de paredes musculares que comunica la boca con el esófago y conocemos como faringe.
Esta hinchazón trae habitualmente como consecuencia una sensación de dolor o carraspera en la garganta, que suele producir molestias al tragar o al hablar.

Causas de la faringitis

En la mayoría de los casos, la faringitis está causada por infecciones víricas causantes de resfriados, gripe, sarampión, paperas o mononucleosis. Sin embargo, también puede ser provocada por algunas bacterias como los estreptococos, causantes de la amigdalitis estreptocócica. Otras enfermedades bacterianas menos frecuentes que podrían causar faringitis son la tos ferina o la difteria.
También es habitual encontrar como causas algunos elementos que podrían irritar poco a poco el conducto de la faringe y provocar una faringitis crónica, siendo los más frecuentes:

  • El goteo nasal producido por las alergias.
  • Sequedad provocada por factores climáticos o malos hábitos como el tabaquismo.
  • Contaminación atmosférica.

¿Qué síntomas puede producir la faringitis?

El principal síntoma de faringitis es el dolor de garganta, que ya hemos mencionado, que viene acompañado de dificultades al hablar y especialmente al tragar. No obstante, existen otros síntomas secundarios que también conviene tener en cuenta:

  • Fiebre.
  • Inflamación y enrojecimiento de las amígdalas
  • Aparición de ganglios inflamados en el cuello.
  • Dolor muscular
  • Erupciones cutáneas

Además de estos síntomas, la faringitis puede presentar algunas complicaciones poco habituales que se producen cuando viene producida por una infección bacteriana:

  • Glomerulonefritis aguda. Consiste en una inflamación del riñón que aparece tras haberse infectado por una bacteria-
  • Fiebre reumática. Aparecen dolores articulares y se inflaman las válvulas del corazón. Sucede después de haber padecido faringitis estreptocócica.
  • Aparición de pus en la garganta. Suele provocar fiebre elevada y un dolor fuerte en la garganta que prácticamente imposibilita tragar, especialmente alimentos sólidos.
  • Otras infecciones en zonas colindantes: sinusitis, otitis, neumonía, etc.

Tipos de faringitis

En función de las causas que la produzcan, existen los siguientes tipos de faringitis:

  • Aguda. Inflamación de la faringe causada por infecciones comunes de bacterias o virus.
  • Vírica. Producida por una infección viral que causa una inflamación entre las amígdalas y la laringe.
  • Crónica. Suele venir detrás de una faringitis aguda recurrente. También puede provocarse por malos hábitos como el consumo frecuente de alcohol, el tabaquismo o elevar el tono de voz en exceso y con frecuencia.
  • Estreptocócica. Cuando la causa es la bacteria del estreptococo. Muy frecuente en niños.

¿Qué tratamientos existen?

Existen diferentes medidas que se pueden tomar para el tratamiento de la faringitis que dependen de su diagnóstico. El objetivo de este diagnóstico es determinar qué ha causado la faringitis, especialmente para diferenciar un posible origen bacteriano o vírico.
Para detectarla, el especialista llevará a cabo dos procedimientos:

  • Palpación del cuello y observación del estado del interior de la garganta, oídos y fosas nasales.
  • Toma de una muestra de las secreciones faríngeas.

Una vez que se ha realizado el diagnóstico, estos son los principales tratamientos que se suelen emplear:

  • En el caso de faringitis causada por infección bacteriana, suele recetarse un tratamiento a base de antibióticos por vía oral y antinflamatorios.
  • Cuando el origen está en un virus, se realizará generalmente un tratamiento sintomático basado en antinflamatorios.

Cuando el origen no es ni bacteriano ni vírico y viene provocado por, alergias, irritaciones u otras causas, los tratamientos y medidas a tomar son:

  • Beber líquido en abundancia.
  • Utilizar humidificadores.
  • Descansar la voz.
  • Hacer gárgaras de agua con sal.
  • Evitar la exposición al humo.
  • Tomar caramelos que contengan medicinas analgésicas.
  • Utilizar descongestivos nasales.


En cualquier caso, todas estas recomendaciones deben consultarse siempre con el profesional sanitario. Que será quien mejor sepa valorar cada caso individual para asignar el tratamiento más adecuado.

Si te ha gustado este artículo, también puede interesarte:
Farmacéuticos inician una campaña para prevenir patologías de oído, nariz y laringe.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here