La Federación Internacional de Fabricantes y Asociaciones Farmacéuticas (IFPMA) ha defendido ante la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) el papel esencial de la propiedad intelectual como motor de la innovación médica y del desarrollo económico global.
Durante la 37ª sesión del Comité Permanente de Patentes (SCP 37), celebrada en Ginebra, la organización destacó que un marco sólido de protección de patentes es clave para sostener la inversión en investigación biomédica y garantizar el acceso a nuevos tratamientos.
En su intervención, la IFPMA subrayó que el sistema actual de propiedad intelectual permite equilibrar el incentivo a la innovación con la responsabilidad de ampliar el acceso a la salud en todos los países. En palabras de la federación, “las patentes son la base que impulsa el progreso científico y la transferencia de conocimiento, contribuyendo al bienestar global”.
La I+D biomédica, un proceso complejo y costoso
El desarrollo de un medicamento innovador implica una inversión media de 2.600 millones de dólares (2.430 millones de euros) y puede prolongarse durante más de una década. Según los datos presentados ante la OMPI, solo uno de cada 10.000 compuestos investigados llega finalmente al mercado, lo que refleja la alta complejidad técnica y económica de la investigación farmacéutica.
Actualmente existen más de 9.600 medicamentos en desarrollo en todo el mundo, en su mayoría dirigidos a enfermedades no transmisibles como el cáncer, la diabetes o las patologías cardiovasculares. La IFPMA destacó que, en la última década, se han introducido más de 1.400 tratamientos nuevos, lo que demuestra la capacidad del sector para generar soluciones innovadoras cuando existe un entorno de protección de la propiedad intelectual estable y predecible.
Cooperación global y sostenibilidad del sistema sanitario
La federación recordó que la innovación no puede prosperar sin colaboración internacional, marcos regulatorios coherentes y una financiación sostenible. En este sentido, subrayó que un aumento del 1% en el gasto público en salud, si se destinara en parte a la atención primaria y al control de las enfermedades no transmisibles, podría salvar hasta cinco millones de vidas cada año.
Durante su intervención, la IFPMA hizo un llamamiento a los gobiernos para mantener un sistema de patentes sólido y transparente, capaz de atraer inversiones, fortalecer las cadenas de suministro y favorecer la equidad en el acceso a la salud.
La organización concluyó su intervención recordando que la propiedad intelectual no es un obstáculo, sino un instrumento esencial para el progreso médico. “La cooperación entre gobiernos, industria y sociedad civil será clave para garantizar un futuro en el que la innovación llegue a todos”, señaló la federación en su mensaje final.
