Asocian un mayor riesgo de mortalidad a la exposición a metales

Un estudio realizado con muestras de musgo silvestre, asocia la exposición individual a metales presentes en el aire con un mayor riesgo de mortalidad en participantes expuestos a mayores concentraciones.

Estudian la exposición a metales del musgo

Siempre se ha sabido que la exposición a la contaminación atmosférica habitual a la que estamos sometidos, se encuentra asociada a un mayor riesgo de muerte prematura, aunque se desconocen cuáles son los componentes específicos responsables de esta relación. Sin embargo, un estudio actual realizado por “la Caixa”, ha utilizado muestras de musgo silvestre para la exposición de las personas a metales presentes en el aire y si están asociados a riesgos de mortalidad.

¿Cómo se ha realizado la investigación?

«Existen pocos estudios sobre los efectos en la salud de los metales presentes en el aire»

La investigación ha contado con cerca de 11.000 participantes, los cuales son residentes en zonas rurales de Francia. A estos se les ha realizado un seguimiento durante 20 años. Además, también se recogieron datos del BRAMM, el cual analiza las muestras de musgo en las zonas de todo el país que se encuentran alejadas de los mayores núcleos industriales y población. Este estudio, mide la presencia de metales como el aluminio, arsénico, calcio, cadmio, cromo, cobre, hierro, mercurio, sodio, níquel, plomo, vanadio y zinc.

Según Benedicte Jacquemin (ISGlobal), afirma que “existen pocos estudios sobre los efectos en la salud de los metales presentes en el aire, en parte debido a la escasez de estaciones de medición de la contaminación atmosférica y a otras limitaciones de orden técnico. Pensábamos que el musgo, por su capacidad de retención de estos metales, podía constituir una herramienta útil a partir de la cual realizar una estimación de la exposición de las personas que viven en zonas rurales”.

Los datos obtenidos de geolocalización de las muestras de musgo, en consonancia con los resultados del laboratorio, se introdujeron en un modelo matemático para la realización de un mapa de exposición de cada participante. Estos datos se clasificaron en dos grupos, en función de si el origen se consideraba natural o antropogénico. El último análisis mostró que los participantes que se encontraban a más concentraciones atmosféricas de los metales de origen antropogénico tenían un riesgo más elevado de muerte.

Efectos de la contaminación

Aunque los metales de origen antropogénico (como el cadmio el cobre, el mercurio, el plomo y el zinc), se encuentran de manera natural en la corteza terrestre, su presencia en la atmósfera es debido a actividades humanas.

Hace hincapié Jacquemine, en que “los metales presentes en las partículas en suspensión podrían ser componentes clave en los efectos de estas sobre la mortalidad”, añadiendo además que “es importante tener en cuenta que las personas que hemos incluido en este estudio viven en zonas alejadas de los mayores núcleos urbanos, industriales y autopistas, por lo que muy probablemente están expuestos a niveles de contaminación del aire más bajos que las que viven en entornos netamente urbanos. Esto nos da una idea de la gravedad de los efectos de la contaminación atmosférica sobre la salud, incluso a niveles de exposición relativamente bajos”

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