Pulsaciones en reposo y movimiento: ¿cómo saber si son adecuadas?

No es lo mismo correr, caminar o estar sentado y eso el corazón lo sabe. Las pulsaciones varían acelerando el ritmo cardiaco o ralentizándolo, siempre con el objetivo de mantener el bienestar del cuerpo. Por ello, conocer los intervalos orientativos ayudará a reconocer cuándo algo no funciona correctamente

Pulsaciones en reposo

El corazón, el órgano principal del cuerpo, llega a latir hasta 100.000 al día, aunque varía en función de la actividad física realizada, la edad y el peso. Este siempre se adapta a las condiciones externas y bombea sangre con más o menos frecuencia para poder desempeñar las funciones correctamente.

Esa proyección de sangre hacia las arterias es conocida como pulsaciones y varía en función de las necesidades, aumentando en estados de alta actividad física, estrés o ansiedad y disminuyendo en un estado de reposo. Pero, ¿cómo saber si se tiene un pulso adecuado comprendido en el rango normal?

Frecuencia cardiaca en reposo, no más de 100 latidos por minuto

Cuando el cuerpo no se encuentra realizando actividad física alguna, el corazón limita la cantidad de sangre que bombea y por tanto la presión arterial es mínima. Por ello, según la Fundación Española del Corazón el pulso ideal se encontraría entre 50 y 100 pulsaciones por minuto (ppm). Sin embargo, esta frecuencia puede ser diferente en casos como los deportistas cuyo mínimo estaría en 40 pulsaciones.

Por otro lado, hay que atender a la edad, la hora del día o la posición del cuerpo para valorar si la frecuencia cardiaca se encuentra entre los valores óptimos en estado de reposo. A la hora de tomarnos el pulso, las pulsaciones varían en función del tipo de descanso, siendo menor cuando el cuerpo se encuentra tumbado (50-100 ppm). A medida que el cuerpo se incorpora, ese mínimo asciende hasta las 60 pulsaciones por minuto por el esfuerzo que realiza para mantenerse erguido.

Pulsaciones normales en movimiento: hasta 200 por minuto

Durante la práctica de ejercicio el cuerpo necesita un mayor aporte de oxígeno y de energía, por lo que el corazón, que se adapta a cada circunstancia, late con mayor frecuencia para aumentar la cantidad de sangre en circulación. De este modo, las pulsaciones se incrementan a medida que aumenta el tipo de actividad física. No obstante, es importante diferenciar que las pulsaciones varían en función del ejercicio, siendo diferentes las actividades aeróbicas como correr o nadar y las isométricas como el levantamiento de pesas.

Cada variación en las pulsaciones depende de la frecuencia de la práctica de ejercicio y, sobre todo, de la salud de cada uno. Entonces, ¿cuáles serían los valores adecuados de pulsaciones realizando actividad física?

  • Caminando las pulsaciones deben oscilar entre las 80 y 120 aumentando hasta 180 ppm si el ritmo de la caminata se incrementa.
  • Corriendo de forma intensa el número de latidos pueden llegar hasta los 200 por minuto.

Teniendo en cuenta estos intervalos y que estos van cambiando durante el desarrollo, es necesario aclarar que estos valores de referencia pueden variar de una persona a otra, dependiendo de la frecuencia de la práctica de ejercicio, del consumo de alcohol, de tabaco, de enfermedades cardiovasculares y del tipo de alimentación. Siempre se debe consultar con un especialista para que mida la tensión arterial y determine si los niveles de pulsaciones son saludables y que, por tanto, se tiene un buen estado de salud.

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