Conoce los tipos de autismo y sus características

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El trastorno del espectro autista (TEA o comúnmente conocido como autismo) es una enfermedad neurológica en la que el desarrollo de la persona que lo padece se hace de forma atípica, con una gran alteración de las funciones del lenguaje y de la comunicación, así como en las relaciones sociales. Estas alteraciones difieren de una persona a otra. El TEA forma parte de los trastornos generalizados del desarrollo (TGD) y es el más conocido de ellos.

Esta enfermedad se manifiesta durante la infancia (en los tres primeros años, generalmente) y continúa durante toda la vida. La mayor parte de las personas con este tipo de trastorno sufren también de retraso mental, con un coeficiente intelectual inferior a 70. Este tipo de patología afecta en el comportamiento, comunicación, interacción social y aprendizaje de quien la padece.  

Se estima que, por cada mil niños, tres o seis niños sufren de autismo, siendo la incidencia mayor en hombres que en mujeres.

Tipos de autismo

Se denomina “trastorno del espectro” porque existen diferentes grados en que la enfermedad afecta a cada individuo. De esta forma, dos personas diagnosticadas con autismo pueden presentar características distintas en sus comportamientos o habilidades.

Todas las personas con TEA presentan unas características en común que definen este trastorno y se manifiestan en dos áreas: la comunicación e interacción social y la flexibilidad del comportamiento y pensamiento. A pesar de poder diferenciar varios tipos, todos ellos presentan afecciones en estos dos ámbitos. En base al grado de desarrollo y a la intensidad o gravedad con la que los síntomas se presentan se pueden distinguir distintos tipos de autismo:

  1. Síndrome de Kanner. Esta enfermedad afecta a las tres áreas principales de desarrollo del autismo: comunicación (verbal y no verbal), interacción social y conducta repetitiva.
  2. Síndrome de Asperger. Esta es una de las formas más leves de autismo, mostrando falta de empatía y siendo incapaces de interpretar las emociones y ciertas situaciones (como la relación del lenguaje no verbal con estados emocionales). Este tipo de autismo estarían dentro de los TEA sin discapacidad intelectual asociada. Si quieres profundizar en las diferencias que tiene con el autismo, consulta el post “Autismo y Asperger: ¿En qué se diferencian?”.
  1. Síndrome de Rett. Es un trastorno cognitivo raro, que se manifiesta cuando aún se es un niño (entre los dos y cuatro años). Se caracteriza por retrasos graves en el habla y en la coordinación motora y por un retraso mental continuo y progresivo.
  2. Trastorno de desintegración infantil. En esta forma de autismo, el niño se desarrolla correctamente hasta los cuatro años y, después, empieza un proceso de regresión, con síntomas como la irritabilidad, ansiedad o hiperactividad y perdiendo poco a poco las habilidades sociales y lingüísticas. En este caso, también pueden padecer crisis epilépticas.
  3. Trastorno generalizado del desarrollo no especificado (TGD-ne). Es una afección que se caracteriza por dificultades de interacción, comportamiento y comunicación.

Diagnóstico

El autismo es una enfermedad que puede ser difícil de diagnosticar por la diversidad en que se puede presentar y por la falta de pruebas médicas que ayuden a ello. Por ello, los especialistas se fijan en la conducta, las habilidades y el desarrollo de la persona desde que son pequeños (antes de los tres años). Por otro lado, la dificultad de identificar esta enfermedad aumenta como consecuencia de la cantidad de grados en la que se puede desarrollar; de esta forma, hay personas con autismo leve que no se diferencian de otras personas sin ella. Lo habitual es que sí muestran alteraciones en la forma de aprender o interactuar con el mundo.

Síntomas

Por tanto, los síntomas del TEA difieren mucho de una persona a otra; desde su capacidad intelectual, hasta su forma de hablar o la necesidad de ayuda en su día a día. A pesar de ello, todas las personas con autismo tienen afectadas dos áreas del desarrollo:

  • Interacción social y comunicación. El autista se mantiene más alejado del resto y centra su atención en una persona u objeto durante mucho tiempo. Además, tiene problemas para hablar con otras personas y, lo más habitual, es que evite el contacto visual y se pueda mostrar indiferente. Algunas personas con autismo no desarrollan ningún tipo de comunicación, verbal y no verbal, siendo incapaces de comunicarse con los demás. Aquellos que sí son capaces de comunicarse pueden tender a la repetición de palabras o frases y pueden perder la atención rápidamente. Por otro lado, la incapacidad de interpretar emociones y entender las pautas sociales hacen que parezcan personas poco empáticas. Toda esta limitación en la comunicación se traduce en poca o nula flexibilidad del pensamiento y conducta.
  • Flexibilidad del comportamiento y del pensamiento. Son personas que siguen patrones de conduta e interés restrictivos y repetitivos: repitiendo los mismos comportamientos a través de un gesto, palabra o, incluso, ordenando una misma cosa. Además, su capacidad de mantener el interés es limitada y pueden presentar retraso mental en muchos casos.

Además, pueden presentar otros síntomas secundarios o características como:

  • Hiperactividad en la infancia e hipoactividad en la adolescencia y edad adulta.
  • Realización de movimientos concretos repetidamente.
  • Baja tolerancia a la frustración.
  • Cambios emocionales bruscos.
  • Crisis de agitación.
  • Impulsividad.
  • Autoagresividad.
  • Ansiedad.
  • Falta de autorreconocimiento.
  • Imaginación limitada y, por tanto, cuando es niño puede jugar menos con los demás.
  • Trastornos del sueño y de la alimentación.
  • Y, en algunos casos, crisis epilépticas.

Características

Por otro lado, cabría destacar que las características del autista son también capacidades positivas: sinceridad, meticulosidad, empleo de la lógica, curiosidad por temas específicos, respeto y cumplimiento de las normas, atención por los detalles, adaptación correcta a las rutinas y buen desarrollo de tareas mecánicas y repetitivas.

Causas del autismo

Por otro lado, cabría destacar que se desconocen las causas del autismo, aunque hay determinados factores de riesgo que aumentan las posibilidades de que un niño desarrolle autismo: factores ambientales, biológicos y genéticos. Tener antecedentes familiares directos, el nacimiento prematuro, la edad avanzada de los padres o la ingesta de determinados fármacos en el embarazo, son algunos de ellos.

A pesar de ello, no está determinada una causa concreta ni un tratamiento del TEA. Es cierto que se ha observado que comenzar cuanto antes una terapia del comportamiento y de comunicación puede ayudar a desarrollar habilidades o aptitudes sociales y controlar los síntomas. La confederación estatal Autismo España es un ejemplo de entidad que promueve programas de apoyo para las personas autistas y sus familiares, así como servicios especializados para ellos.

Tratamientos

Actualmente, no existe una cura establecida: una vez desarrollado, acompaña a la persona durante toda su vida. Aun así, la mejor forma de mejorar las habilidades y la calidad de vida de las personas con autismo es a través de terapias conductuales e intervenciones individualizadas, de forma que cubran las necesidades de cada persona. Por otro lado, es importante que las terapias sean integrales, incluyendo todas las áreas del desarrollo. La más frecuente y efectiva es la psicoeducativa, en la que intervienen pedagogos, logopedas, psicólogos y psiquiatras.

Además, se ha de buscar un diagnóstico precoz para que las capacidades sociales y la conducta de la persona con autismo se desarrollen lo máximo posible. Un tratamiento tardío puede derivar en ansiedad, depresión o problemas de la alimentación.  

Existen servicios especiales de intervención temprana que ayudan a las personas con autismo menores de tres años a mejorar su desarrollo, impulsándoles para que alcancen su máximo potencial y asesoran a los padres sobre cómo manejar esta enfermedad. Se ha demostrado que un elemento clave en el bienestar de los niños autistas es la actitud de los padres y la predisposición de los mismos a aceptarles como son y no intentar cambiarles.

El mejor tratamiento, por tanto, es ayudar e intentar entender a quien padece TEA, creando un ambiente en el que se sienta cómodo, aceptado y apoyado para que pueda desarrollar sus capacidades y llevar una vida normal, interactuando socialmente de manera correcta.

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